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Elon Musk, Neuralink, transhumanismo y la Singularidad

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Neuralink Corporation es una empresa de neurotecnología especializada en el desarrollo de interfaces cerebro-computadora, implantables, también conocidos como Brain-Machine Interfaces o BMI, fundada por Elon Musk. Actualmente se encuentran desarrollando un dispositivo capaz de tratar pacientes que sufran de discapacidades causadas por desórdenes neurológicos mediante estimulación cerebral directa. Y, según declaraciones de Musk, la tecnología desarrollada por Neuralink busca, a la larga, lograr una simbiosis total con la inteligencia artificial.

Actualmente se encuentra desarrollando experimentaciones en animales en conjunto con la Universidad de California, Davis,​ y se espera que realicen su primer estudio clínico en humanos en 2020.

Elon Musk es la figura más carismática del mundo de la tecnología y cuenta con algunos logros asombrosos a su nombre, desde que los autos eléctricos resulten atractivos hasta los cohetes que pueden regresar a la tierra y ser reutilizados.

Pero quien se atreva a sugerir que todo lo que hace Musk no es innovador ni visionario puede esperar una fuerte reacción del gran hombre y su ejército de apasionados seguidores.

Eso es lo que sucedió cuando un académico británico criticó la demostración que el viernes pasado hizo Musk de su proyecto Neuralink. Y la represalia que enfrentó fue en gran parte culpa mía.

El último avance de Elon Musk en su plan de conectar nuestros cerebros a computadoras
Dónde ha invertido su fortuna el controvertido multimillonario Elon Musk (además de en Tesla y SpaceX)
Neuralink es un plan inmensamente ambicioso que busca conectar el cerebro humano a una computadora.

Al final, podría permitir que personas con afecciones como la enfermedad de Parkinson puedan controlar sus movimientos físicos o manipulen máquinas a través del pensamiento.

En 2019, durante una presentación en vivo realizada en la Academia de Ciencias de California, el equipo de Neuralink reveló al público la tecnología del primer prototipo en el que habían estado trabajando. Se trata de un sistema que involucra sondas ultra delgadas que serán insertadas en el cerebro, un robot neuroquirúrgico que realizará las operaciones y un sistema electrónico de alta densidad capaz de procesar la información proveniente de las neuronas.

Pero ya hay muchos científicos trabajando en este campo.

Aunque Musk tiene ambiciones mucho mayores que la mayoría y habla de desarrollar una «cognición superhumana», mejorando el cerebro en parte para combatir la amenaza que ve en la inteligencia artificial.

La demostración del viernes por la noche incluyó la participación de una cerda llamada Gertrude, equipada con lo que el magnate de la tecnología describió como un «Fitbit en tu cráneo».

Un dispositivo pequeño registró la actividad neuronal del animal y envió la información de forma inalámbrica a una pantalla.

Cada vez que le tocaban el hocico se producían una serie de pitidos, lo que indicaba actividad en la parte de su cerebro que buscaba comida. «Creo que esto es increíblemente profundo», comentó Musk.

El Science Media Center de Reino Unido, una institución que trabaja en tratar de hacer accesibles historias científicas complejas, publicó un comunicado de prensa citando a Andrew Jackson, profesor de interfaces neuronales de la Universidad de Newcastle.

«No creo que haya nada revolucionario en esa presentación, pero están superando los desafíos de ingeniería de colocar múltiples electrodos en el cerebro», dijo.

«En términos de su tecnología, 1.024 canales no es algo tan impresionante en estos días, pero la electrónica para transmitirlos de forma inalámbrica es de vanguardia y la implantación robótica es atractiva», apuntó el experto.

«El mayor desafío es lo que haces con todos estos datos cerebrales. Las demostraciones en realidad fueron bastante decepcionantes en este sentido y no mostraron nada que no se haya hecho antes», agregó.

Jackson cuestionó por qué el trabajo de Neuralink no ha sido publicado en revistas arbitradas.

Yo tomé sus palabras y su resumen de la demostración -«esto es ingeniería sólida pero neurociencia mediocre»- y publiqué un tuit.

Pocas horas más tarde, Musk tuiteó su respuesta:

«Desafortunadamente, es común que muchos en el mundo académico sobrestimen el valor de las ideas y den menos peso al trabajo para llevarlas a cabo. Por ejemplo, la idea de ir a la Luna es trivial, pero llegar a la Luna es difícil», escribió.

Muchos de sus 38 millones de seguidores parecían estar de acuerdo, algunos de forma vehemente.

«La academia está llena de personas que piensan que son el tipo más inteligente de la sala en un momento dado, pero, de hecho, son un poco tontos«, escribió uno.

Otro dijo: «Si esperáramos a las revisiones de expertos sobre el Tesla, todavía estaríamos esperando el producto. Constrúyelo y ellos vendrán».

Y también se lanzó un viejo cliché sobre los maestros.

«Esa es la diferencia entre un académico (los que pueden, hacen; y los que no pueden, enseñan) y un visionario industrial que hace las cosas».

Mejorando el cerebro

Este martes por la mañana, me comuniqué con el profesor Jackson para disculparme por provocar este alboroto en Twitter.

Se rio y dijo que no era muy activo en las redes sociales. Añadió que, en cualquier caso, Musk ha dicho cosas peores sobre otras personas.

Lejos de estar atrapado en una torre de marfil, el profesor Jackson está involucrado en investigaciones prácticas.

Él ha explorado cómo ayudar a los pacientes con lesiones espinales transmitiendo señales desde el cerebro a la médula espinal para restaurar algunos movimientos del brazo.

No afirma estar a la vanguardia de la investigación de interfaces computadora-humano, pero conoce bien el campo y puede señalar a académicos que han logrado avances significativos sin recibir la publicidad que disfruta Musk.

Destacó que no había tenido la intención de parecer negativo.

«Todos los que han estado trabajando en este campo durante un tiempo están emocionados con las posibilidades que surgen cuando las grandes empresas de tecnología y los partidarios entusiastas intentan poner dinero detrás de esto», dijo.

Pero, aunque estaba impresionado por la tecnología de Neuralink, dijo ser escéptico sobre lo que se habla en relación con su posible uso para leer y escribir recuerdos, y mejorar las funciones cerebrales.

Explicó que aunque los neurocientíficos han avanzado en la comprensión de cómo el cerebro controla el movimiento, siguen sin saber cómo procesa los pensamientos y los recuerdos.

Pese a todos sus logros, Musk tiende a exagerar las estimaciones sobre la rapidez con la que avanzará su tecnología.

Hace cuatro años, me dijo que en un par de años un Tesla podría conducir solo a través de Estados Unidos, deteniéndose para recargarse él mismo en el camino. Eso aún está por ocurrir.

su predicción de que Tesla tendría un millón de robotaxis en las carreteras para este año ahora parece fantasiosa.

Apenas fue este fin de semana cuando los autos de la firma recibieron una actualización de software para su sistema de piloto automático para reconocer las señales de límite de velocidad, algo que podría haber sido considerado esencial para una conducción autónoma segura.

La razón de ser de los visionarios tecnológicos es pensar en grande.

Pero sin los académicos de los que ha sido crítico, es poco probable que se haga realidad el sueño de Musk de mejorar el cerebro humano con una interfaz digital.

Y aquí está la ironía: el objetivo declarado de la demostración con la cerda Gertrude era alentar a los científicos a unirse a Neuralink.

Aquellos que siguen a Musk en Twitter pueden no estar convencidos de que valga la pena acompañarlo.

¿Cómo es y cómo funciona el chip?

Neurolink ya presentó en 2019 un prototipo de su chip cerebral. Entonces se colocaba detrás de la oreja y parecía un audífono. El nuevo modelo, el Link v0.9 tiene el tamaño de una moneda y el grosor del cráneo humano. «Es como un Fitbit en tu cráneo», dijo Musk en la presentación del viernes. La idea es que el dispositivo capte la actividad cerebral para ayudar a controlar la salud del usuario. Aunque Musk elevó las expectativas y aseguró que podría ayudar a resolver problemas de salud, como la pérdida de memoria o la ceguera.

El chip aún no se ha probado con personas. Cuando se haga, será un robot quirúrgico el que lo implante en la corteza superior del cráneo. Esta pequeña operación no durará ni una hora y el paciente no necesitará anestesia. Gracias a unos microhilos, el wearable procesará la actividad física y la cerebral y enviará la información al smartphone mediante Bluetooth Low Energy.

El aparato estará oculto bajo el pelo y la intención es que sea sencillo de quitar y de reinstalar. La batería se cargaría por inducción, como algunos relojes modernos.

Probada en cerdos

Con la presentación del viernes, Musk quería despertar el interés y reclutar a ingenieros para que trabajen en Neuralink. El dispositivo ya lo habían probado en cerdos. Pero el multimillonario quería demostrarlo en directo. Uno de los tres cerdos que participaron en el evento, Gertrude, llevaba dos meses con el chip instalado. Durante la prueba se le ofreció comida y tocó y olisqueó las manos de una mujer. Cuando más agitado estaba el cerdo, más altas eran las barras del gráfico que mostraba su actividad cerebral en vivo.

¿Y cuándo se ensayará en humanos?

Musk hizo varias promesas sobre las futuras posibilidades de Link. Pero no reveló los planes para iniciar los ensayos clínicos en humanos. Por ahora, el invento tiene el visto bueno de la FDA, el organismo estadounidense que regula los dispositivos de salud. Sí explicó que el wearable será «bastante caro» cuando se lance al mercado, aunque esperan rebajar el precio.

¿Es la primera vez que se intenta?

No. Musk no es el primero que sueña con los implantes cerebrales. En los 90 ya comenzaron a probarse en personas con parálisis para lograr que movieran sus brazos robóticos o el cursor del ordenador, recuerda Wired. Algunos neurocirujanos,  ya han utilizado pequeños dispositivos electrónicos para estimular nervios y áreas del cerebro para tratar la pérdida del oído o el Parkinson. En los últimos años, otras empresas como Braintree, Paradromics o CTRL Labs —comprada por Facebook— han trabajado en tecnologías similares.

¿A qué problemas se enfrenta Musk?

A Musk también le han criticado por la presentación del viernes. Wired reprochó a la empresa por no aportar evidencias de todos los beneficios médicos que supuestamente logrará el chip. Uno de los retos de Neurolink, según esta revista, consiste en perfeccionar los microhilos del wearable para que resista durante años dentro del cerebro. Un problema que podrían tardar en resolver.

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