La fascinante historia de Egilona, La Última Reina Visigoda de Hispania

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Egilona o Egilo, también llamada Ailo o Ayluna por los cronistas árabes (Toledo, c. 659 – ibídem, 718), fue la última reina visigoda de Hispania y pariente cercana del conde Casio. Era ésta una doncella criada en la corte de Toledo, en donde compartió juegos de adolescencia con Pelayo, y de ahí les entró la afición del uno por el otro, primero, y al poco un amor subido. Pero esta relación no terminaría en legítima unión, Pelayo hubo de abandonar la corte de Toledo para seguir a su señor y futuro rey Rodrigo huido a raíz del asesinato de su padre por orden de Witiza.

Egilona fue esposa de Rodrigo, último rey visigodo de Toledo. Tras su muerte en 711, Egilona fue apresada en Mérida por Abd al-Aziz ibn Musa, hijo de Muza y primer valí de la Península Ibérica, quien la tomó como esposa intentando con este gesto dar continuidad a su gobierno, atrayendo a la nobleza visigoda.

En el año 713, Egilona asistió a la llegada del caudillo árabe Musa ibn Nusair conquistó la ciudad tras 14 meses de resistencia de sus habitantes y ésta se convirtió en capital de la Cora de Mérida una de las más extensas y poderosas de la península. A comienzos del s. IX, los mozárabes de la ciudad se rebelan sucesivamente contra el poder central cordobés, que necesita hacer sucesivas campañas militares para reducirla entre el 805 y el 835, hasta que Abderraman II ordenó construir la Alcazaba y desmantelar las murallas romano-visigodas que defendían la ciudad, quedando su población y poder gravemente mermado. Aun así fue capital la mayor parte del período mulsulmán en lo que comprende el territorio actual extremeño, concretamente hasta la caída del Califato de Córdoba. Mérida fue sede Metropolitana hasta 1119, en que se trasladará a Santiago de Compostela.

Algunos historiadores sostienen que Egilona, se hizo musulmana, adoptando, a partir del momento em que se casó con Abd al-Aziz, el nombre de Umm Asim «la madre de Asim», nombre con que figura en los textos árabes como la crónica anónima Fath al-Andalus (Conquista de al-Ándalus), por el nacimiento de un varón. La adopción del nombre, común en la familia de los descendientes de Umar ibn al-Khattab, viene a confirmar Abd al-Aziz como uno de los descendientes del segundo califa del Islam. Sin embargo, según fuentes cristianas, Egilona habría continuado practicando la religión católica. De acuerdo con la Crónica del Pacense, la influencia de Egilona sobre Abd al-Aziz ibn Musa habría inquietado a los musulmanes por la posibilidad de que éste se pudiera acabar convirtiendo al cristianismo. Este hecho habría motivado su asesinato por orden del Califa de Damasco, Suleimán, quien mandó a Sevilla a cinco oficiales para darle muerte.

La infidelidad de su esposo Don Rodrigo y la perdida de España

Existen narraciones muy posteriores originadas en Egipto de una tradición oral no fiable, que enlazan a Don Rodrigo con el conde de Ceuta, Don Julián, quien envió a su hija Florinda la Cava a la corte de Toledo para ser educada, y también con la idea de que era un buen lugar para encontrar marido entre los hijos de otros nobles.

Por aquella época, el rey visigodo Don Rodrigo padecía sarna y era Florinda la elegida para que le limpiara la sarna con un delicado alfiler de oro. Así se fue fijando el rey Don Rodrigo en ella, queriéndola poseer, pero no en matrimonio. Con el tiempo y guiado por la lascivia, forzó a la joven. Ella, tras la consumación del acto, envía a su padre una serie de regalos entre los que pone un huevo podrido. Don Julián, recibiéndolo, comprendió lo que había pasado. Fue a Toledo a reclamar a su hija, aunque para no levantar sospecha, dice que debía llevarse a Florinda con él, ya que su mujer estaba terriblemente enferma y solo la visión de su hija podía hacer que recobrase algo la salud. Don Rodrigo no desconfía y entrega la chica a su padre. Don Julián regresó a Ceuta y más ofendido que nunca, entabla conversaciones con Musa ibn Nusair, para desembarcar en la Península Ibérica para destronar a Rodrigo.

Musa ibn Nusair

En el norte de África, la pacificación que le permitiría posteriormente el avance territorial no estaba exenta de dificultades que provenían fundamentalmente de la resistencia de los beréberes (se consigue la sumisión con la toma de rehenes de los hijos de notables y jefes) y de la zona cristiana magrebí (cuyos dirigentes terminan optando por aceptar acuerdos que le confirman en sus dominios, como don Julián, señor de Ceuta).

En 698 se convirtió en gobernador o virrey de Ifriquiya nel norte de África, y fue el encargado de poner fin a una rebelión de los bereberes. Tuvo que combatir los ataques de la armada bizantina y construyó una fuerza naval que conquistaría las islas de Ibiza, Mallorca y Menorca.

La Hispania visigoda se hallaba inmersa en una lucha interna en disputa por el trono que pretendían Agila II (hijo del anterior rey, Witiza) y Rodrigo. Éste fue electo gracias al apoyo de la mayor parte de la aristocracia visigoda, por lo que los partidarios de Agila solicitaron la ayuda de Musa ibn Nusair, a través de Don Julián, gobernador de Ceuta o quizás (menos probable) de Tánger, para oponerse por las armas a este hecho. Musa envió a Táriq ibn Ziyad, que desembarcó en Gibraltar el 30 de abril de 711, al frente de 7.000 bereberes y 5,000 africanos. Táriq derrotó a Rodrigo en la batalla de Guadalete y avanzó rápidamente por el territorio peninsular.

En 712 Musa, acompañado por su hijo Abd al-Aziz ibn Musa y con un ejército de 18.000 hombres, cruzó el estrecho de Gibraltar y procedió a la conquista del resto del territorio visigodo. Ocupó Medina-Sidonia, Carmona y Sevilla y, seguidamente, atacó Mérida poniendo sitio a la ciudad que resistió un año (30 de junio del 713). Desde Mérida, Musa, se dirigió a Toledo.

En 714 Musa y Táriq tomaron Zaragoza y avanzaron hacia Lérida. Llamados a Damasco, ambos invasores se separaron y Musa se dirigió a Asturias para tomar León, Astorga y Zamora, y llegar hasta Lugo.

A su regreso a Sevilla, Musa fue llamado a Damasco por el nuevo califa Suleimán I para rendir cuentas. Antes de partir, como si de bienes propios se tratasen en vez de ser de la comunidad islámica, Musa repartió el gobierno de los diferentes territorios que administraba entre sus hijos: Abd al-Aziz, su cuarto hijo, como gobernador de al-Ándalus; Abd al-Malik (también llamado Marwan) ibn Musa, que era el segundo, de Ceuta y Tánger y Abd Allah ibn Musa, que era el mayor, de Ifriqiya. Su tercero hijo Marwan ibn Musa acompañó a Tariq ibn Ziyad en la primera ofensiva en 711. Eran hijos de su matrimonio ca. 678 con Amina bint Marwan (nacida en 664?), hija de Marwan I y de Ruqayya bint Umar, hija de Umar ibn al-Jattab y de Umm Kulthum bint Ali, hija de Ali Ibn Abi Talib y de Fátima az-Zahra, hija de Mahoma y Jadiya.

Ya en Damasco, Suleimán condenó a muerte a Musa por el delito reincidente de malversación. La pena se le conmutó por el pago de una considerable suma, pero no se le permitió regresar a al-Ándalus. Poco después fue asesinado en una mezquita de Damasco, hacia el año 716, algunas fuentes afirman que hacia 718.

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