La relación histórica entre la banca Rothschild y la orden de los jesuitas.

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La Compañía de Jesús, cuyos miembros son comúnmente conocidos como jesuitas, es una orden religiosa de la Iglesia católica fundada en 1534 por el español Ignacio de Loyola,​ junto con Francisco Javier, Pedro Fabro, Diego Laínez, Alfonso Salmerón, Nicolás de Bobadilla, Simão Rodrigues, Juan Coduri, Pascasio Broët y Claudio Jayo en la ciudad de Roma.

Esta orden fue aprobada por el papa Paulo III en 1540 y en la actualidad cuenta con 16 088 miembros en 2017 (de los cuales 11 583 eran sacerdotes ordenados),​ es la mayor orden religiosa masculina católica hoy en día. Su actividad se extiende a los campos educativo, social, intelectual, misionero y de medios de comunicación católicos, además de atender 1.509 parroquias en todo el mundo (a fecha de 2016).

La familia Rothschild, conocida como Casa Rothschild​ o simplemente «los Rothschild», es una dinastía europea de origen judeoalemán algunos de cuyos integrantes fundaron bancos e instituciones financieras a finales del siglo XVIII, y que acabó convirtiéndose, a partir del siglo XIX, en uno de los más influyentes linajes de banqueros y financieros del mundo. A cinco hermanos de la rama austríaca de la familia se les otorgó baronías hereditarias del Imperio de los Habsburgo por el Emperador Francisco I de Austria en 1816. La rama británica de la familia fue elevada a la nobleza por la reina Victoria.

Su presencia y su implicación son difíciles de detectar porque se escudan en otras organizaciones creadas por ellos mismos, como los Illuminatis o el Sionismo a través de los Rothschild, que ejercen de pantalla o escudo protector para esquivar futuras sospechas y acusaciones.

Primero crearon a los Illuminati de Baviera a través del jesuita Adam Weishaupt para reactivar la masonería como un pequeño y efectivo ejército de agentes infiltrados, tanto en la masonería como en organizaciones estratégicas públicas y privadas.

Luego muscularon un brazo financiero para controlar la economía mundial y eligieron a la familia azkenazi de los Rothschild, unos simples mercaderes caucásicos que iniciaron su fulgurante carrera empezando a trabajar para la banca de los Oppenheimer en Hannover.

Samuel Oppenheimer

Como nada es casual y todo es sutileza jesuita resulta que Samuel Oppenheimer fue un banquero judío, diplomático de la corte imperial, factor, y proveedor militar para el Sacro Imperio Romano. Disfrutó de favor especial del emperador Leopoldo I, a quien le adelantó considerables sumas de dinero para la Gran Guerra turca.

Emperador del Sacro Imperio Romano, Leopoldo I

Leopoldo I de Habsburgo. Rey de Hungría desde 1655 y de Bohemia un año después, Emperador del Sacro Imperio Romano desde 1658.

[…] Previsto originalmente para la Iglesia, Leopoldo había recibido una educación adecuada eclesiástica. Pero el destino puso en marcha un plan diferente para él cuando la viruela tomó a su hermano mayor Fernando en 09 de julio 1654 e hizo heredero a Leopoldo. Sin embargo, la educación de la iglesia le había marcado claramente a Leopoldo. Leopoldo quedó influenciado por los jesuitas y su educación a lo largo de su vida, y estaba extraordinariamente bien informado para un monarca acerca de teología, metafísica, jurisprudencia y ciencias. También retuvo su interés en la astrología y la alquimia que había desarrollado bajo tutores jesuitas. Una persona profundamente religiosa y devota, Leopoldo personificaba la pietas austriaca, o la actitud con lealtad católica de su Casa“.

Por lo tanto los Rothschild lograron su poder de mano de los Oppenheimer, y los Oppenheimer a su vez hicieron sus riquezas gracias al Emperador del Sacro Imperio Romano Leopoldo I, que era jesuita. Vemos aquí la primera gran prueba que demuestra la presencia jesuita detrás de los Rothschild.

Cuan interesante es también que este Emperador del Sacro Imperio Romano, Leopoldo I, haya expulsado a los Judíos de sus dominios en 1670, pero dejaron a los judíos Openheimer asentarse en sus tierras, junto con algunas familias judías que le hacían compañía y trabajaban para ellos.

Tomen en consideración lo que dice la Enciclopedia Judáica sobre Samuel Oppenheimer

Enciclopedia Judáica escribió:

“Durante la controversia de Eisenmenger Oppenheimer tomó medidas para suprimir de la antigua “Entdecktes Judenthum,” y gastó grandes sumas de dinero con el fin de ganar la corte y a los jesuitas para el lado de los Judíos. Como resultado se emitió un edicto imperial que prohibía la circulación de la obra de Eisenmenger. Oppenheimer fue empleado también por el emperador en las misiones políticas que a menudo eran de naturaleza delicada.”

Vemos cómo otra vez son los jesuitas quienes más atacan a los judíos, y quienes más los usan para sus fines mediante el chantaje. Se aprovechan de su posición delicada al no tener otro poder que el del capital y les fuerzan a usarlo para sus fines. ¿Por qué debió Samuel Oppenheimer ganarse el favor de los jesuitas sino porque ellos tenían una parte en influnciar y usar ese antisemitismo? ¿No dejaron de fomentar ese al llamado antisemitismo tan pronto como Samuel Oppenheimer se rindió ante ellos con dinero y obediencia? Sabemos que Leopoldo era fuertemente influenciado y controlado por sus mentores y padres espirituales los jesuitas. No es raro entonces que Leopoldo los haya corregido y usado luego. Vemos quién tiene realmente el poder. Y fue a partir de esta familia desde la cual los Rothschild entraron al negocio de las altas finanzas.

A comienzos del siglo XX los Rothschild poseían la mitad de la riqueza mundial, lograda a base de crimen y chantaje y a base de “jugar a otro juego” indetectable a ojos humanos por ser la estrategia sutil propia de los jesuitas.

Los jesuitas, a través de la gran banca Rothschild, la City de Londres, la banca Vaticana, la CIA…, han diseñado los últimos dos siglos utilizando la bipolaridad de la tesis y la antítesis entre el capitalismo y el comunismo, ambas creaciones suyas que usan según convenga y enseñan en sus centros elitistas de educación, para mantener a la humanidad lejos de una evolución más acorde con nuestra verdadera esencia como seres, porque el fin justifica los medios para esta orden militar jesuita que no persigue ostentación y riqueza sino el poder que les permite mantenernos controlados bajo la gran mentira en que vivimos.

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