Las Grandes sequías y el colapso de la civilización Maya

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La teoría sobre la caída de la civilización Maya, sostiene sobre un rápido cambio climático, en la forma de una grave sequía, que provocó el colapso maya del periodo Clásico. De acuerdo con la versión de esta teoría propuesta por Gill en su libro The Great Maya Droughts.

“[Los estudios] de núcleos de sedimentos lacustres de Yucatán… proporcionan una evidencia inequívoca de una severa sequía de 200 años desde el año 800 hasta 1000 d. C. … la más grave en los últimos 7000 años… precisamente en el momento del colapso maya.”

Es una región con suelos tropicales delgadas, cuya fertilidad disminuye y cuya productividad torna inviable cuando se le priva de la cubierta forestal; La región está afectada por sequías estacionales regulares que secan las aguas superficiales; Los funcionarios coloniales españoles documentaron con precisión los ciclos de sequía, hambre, enfermedades y guerra, proporcionando un registro confiable del patrón histórico de las sequías en la región maya.

Factores climáticos fueron implicados por primera vez en el colapso maya por los mayistas Thomas Gann y J.E.S. Thompson en 1931.18​ En The Great Maya Droughts, Richardson Gill recoge y analiza una serie estudios climáticos, históricos, hidrológicos, volcánicos, geológicos, arqueológicos, anillos de árboles, lechos de lago, y demuestra que una serie de sequías prolongadas es la causa más probable del colapso maya.19​ La teoría de la sequía ofrece una explicación comprensiva porque factores no ambientales y culturales (guerra excesiva, invasión extranjera, revuelta campesina, disminución del comercio, etc) pueden ser explicado como efectos de la sequía prolongada sobre la civilización maya clásica.20​

Los cambios climáticos a menudo forman importantes impulsos para la subida y la caída de las civilizaciones en el mundo.​ Harvey Weiss y Raymond S. Bradley afirmaron que: “Muchas líneas de evidencia apuntan ahora al forzamiento climático como el principal agente en el colapso social repetido.”​ En una publicación separada, Weiss muestra una creciente comprensión de los científicos:

“En los últimos cinco años, nuevas herramientas y nuevos datos para los arqueólogos, climatólogos e historiadores nos han llevado al borde de una nueva era en el estudio del cambio climático global y hemisférico y sus impactos culturales. El clima del Holoceno, que se suponía estática, ahora muestra un dinamismo sorprendente que ha afectado a las bases agrícolas de las sociedades preindustriales. La lista de las alteraciones climáticas durante el Holoceno y sus efectos socio-económicos se ha vuelto rápidamente demasiado complejo para un breve resumen.”

El conjunto de modelos climáticos, datos de anillos de árboles y datos históricos del clima indican que una temporada de frío en el hemisferio norte está asociada con sequías en Mesoamérica.25​ El norte de Europa fue afectado por temperaturas extremadamente bajas durante las sequías mayas. A principios del siglo XX se observó la misma relación entre sequías en la región maya y una temporada de frío extremo en el norte de Europa. También existe una correlación entre la actividad volcánica dentro y fuera de Mesoamérica con un clima más frío y la sequía resultante, como lo demuestran los efectos de la erupción del volcán Tambora en 1815.

Los mayas a menudo se conciben como si hubieran vivido en la selva, pero técnicamente, vivían en un desierto estacional ya que no tenían acceso a fuentes estables de agua potable.​ Los logros excepcionales de los mayas son aún más notables considerando la forma en que respondieron al desafió puesto por el medio ambiente que les obligaba a confiar en el agua de las lluvias estacionales en lugar de fuentes permanentes de agua. “Los mayas lograron crear una civilización en un desierto estacional mediante la creación de un sistema de almacenamiento y de gestión de agua que era totalmente dependiente de consistentes lluvias.”​ La permanente necesidad de agua mantuvo los mayas al borde de la supervivencia. “Teniendo en cuenta este precario equilibrio de las condiciones húmedas y secas, incluso un pequeño cambio en la distribución de la precipitación anual puede tener graves consecuencias.”​ El agua y la civilización estaban vitalmente conectados en la antigua Mesoamérica. Vernon Scarborough, arqueólogo y especialista en prácticas pre-industriales de uso de tierra y agua, cree que el acceso y la gestión del agua fueron fundamentales para el desarrollo de la civilización maya.

Críticas a la Teoría

Los críticos de la teoría de la sequía preguntan porque las ciudades del sur y del centro de las tierras bajas fueron abandonadas, mientras que las ciudades del norte, como Chichén Itzá, Uxmal y Coba continuaron prosperando. Uno de los críticos argumentó que Chichén Itzá logró modernizar sus instituciones políticas, militares, religiosas y económicas, alejándose de poderosos gobernantes o reyes.​ Los habitantes del norte de Yucatán también tuvieron acceso a pescados y mariscos, lo que podría explicar la supervivencia de Chichén Itzá y Mayapán, ciudades alejadas de la costa, pero al alcance de suministros de alimentos costeras salados.​ Los críticos de la teoría de la sequía también señalan los patrones climáticos actuales, que se caracterizan por las lluvias mucho más fuertes en las tierras bajas del sur en comparación con la ligera cantidad de lluvia en el norte de Yucatán. Los proponentes de la teoría de la sequía mantienen que el clima de la región cambió por completo, incluyendo la cantidad de lluvia, de modo que los patrones de lluvia modernos no son indicativos de las lluvias de los años 800 a 900 d. C. La arqueóloga Heather McKillop descubrió un aumento significativo en el nivel del mar a lo largo de la costa más cercana a las tierras bajas mayas del sur, coincidiendo con el final del período Clásico e indicando un cambio climático.

David Webster, un crítico de la teoría de la megasequía, señala que la mayor parte de las pruebas presentadas por Gill vienen del norte de Yucatán y no de la parte sur de la península, donde floreció la civilización maya clásica. También afirma que si las fuentes de agua se hubieran secado, las ciudades-estado se hubieran trasladado a otras fuentes de agua. El hecho de que Gill sugiere que toda el agua en la región se hubiera secado destruyendo la civilización maya, es estirar los hechos, según Webster.

La teoría de la megasequía tampoco puede explicar el declive de las ciudades ubicadas en las zonas húmedas y montañosas al sur del Reino Maya. Mientras tanto, en esta zona, ciudades como Quiriguá, Copán, Xunantunich y Pusilhá presentan huellas de destrucciones de origen sísmico.​ Allí, la intensidad de las destrucciones sísmicas se puede explicar por la proximidad del sistema de fallas Motagua-Polochic, que constituye el límite entre las placas de Norteamérica y Caribe. El colapso coincide temporalmente con una concentración anormal de sismos fuertes en el sistema Motagua-Polochic .36​ La repetición de sismos fuertes, combinada con una disminución de los intercambios comerciales con las ciudades del norte puede haber contribuido al declive de las ciudades en esta parte meridional del dominio maya.

Un Gran Colapso ecológico

Algunas teorías ecológicas del declive maya se enfocan en el agotamiento de recursos y el deterioro de las condiciones agrícolas en el Clásico Tardío. Originalmente se pensaba que la mayor parte de la agricultura maya dependía del sencillo sistema de tala y quema. Con base en este método agrícola, Orator F. Cook propuso en 1921 la hipótesis del agotamiento de los suelos para explicar el colapso maya. Hipótesis de agotamiento de la tierra similares están asociadas con la erosión, una agricultura intensiva y la competencia de pastos de sabana.

Sin embargo, estudios recientes han demostrado que los mayas utilizaron una compleja variedad de técnicas agrícolas intensivas, explicando la alta población de las ciudades-estado mayas en el periodo Clásico. Los arqueólogos modernos ahora reconocen las sofisticadas y productivas técnicas de la agricultura intensiva practicada por los antiguos mayas, y varios de los métodos agrícolas mayas aún no han sido reproducidos. Los métodos de agricultura intensiva fueron desarrollados por todas las culturas mesoamericanas para aumentar su producción de alimentos y darles una ventaja competitiva sobre los pueblos menos hábiles.​ Estos métodos de agricultura intensiva incluían canales, terrazas, camellones, chinampas, el uso de heces humanas como fertilizante, pantanos estacionales o bajos, usando lodo de los bajos para crear campos fértiles, diques, presas, sistemas de riego, depósitos de agua, diversos tipos de sistemas de almacenamiento de agua, sistemas hidráulicos, sistemas de recuperación de tierra pantanosa, agricultura itinerante, y otras técnicas agrícolas que aún no han sido plenamente comprendidas.​ La evidencia propuesta para el colapso ecológico sistémico incluye la deforestación, la sedimentación y la disminución de la diversidad biológica.

Además de tierras montañosas, los mesoamericanos lograron explotar las tierras problemáticas de la selva tropical durante 1.500 años.​ Las técnicas agrícolas utilizadas por los mayas eran totalmente dependientes de un amplio suministro de agua. Los mayas lograron prosperar en lo que para la mayoría de los pueblos sería un territorio inhabitable. Su éxito durante más de dos milenios en este ambiente era “increíble”.​

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