Las Navas de Tolosa y el grito de batalla; ¡Santiago y cierra, España!

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¡SANTIAGO Y CIERRA, ESPAÑA! ERA EL GRITO DE GUERRA PRONUNCIADO POR LAS TROPAS CRISTIANAS DURANTE LA RECONQUISTA, CONCRETAMENTE EN LA BATALLA DE LAS NAVAS DE TOLOSA.

LA BATALLA DE LAS NAVAS DE TOLOSA

La batalla de Las Navas de Tolosa o batalla de Úbeda, enfrentó el 16 de julio de 1212 a un ejército aliado cristiano formado en gran parte por las tropas castellanas de Alfonso VIII de Castilla, las aragonesas de Pedro II de Aragón y las navarras de Sancho VII de Navarra contra el ejército numéricamente superior del califa almohade Muhammad an-Nasir en las inmediaciones de la localidad jienense de Santa Elena.
Quiso el rey Alfonso VIII entablar una gran batalla contra los almohades tras haber sufrido la derrota de Alarcos en 1195. Para ello solicitó al papa Inocencio III apoyo para favorecer la participación del resto de los reinos cristianos de la península ibérica, y la predicación de una cruzada por la cristiandad prometiendo el perdón de los pecados a los que lucharan en ella; todo ello con la intercesión del arzobispo de Toledo Rodrigo Jiménez de Rada. Saldada con victoria del bando cristiano, fue considerada por las relaciones de la batalla inmediatamente posteriores, las crónicas y gran parte de la historiografía como el punto culminante de la Reconquista y el inicio de la decadencia de la presencia musulmana en la península ibérica.

 “Santiago y abre España, a la libertad y al progreso

 EL SIGNIFICADO

Se trata pues de una invocación a Santiago, Apóstol y patrón de España, del que hoy pocos guardan memoria, pues esta es débil, mezquina e ingrata. Esta voz castrense servía para ordenar cerrar el cuadro de las formaciones de infantería o las brigadas de caballería, en busca de la acometida contra el enemigo, a fin de acortar distancias y embestir frontalmente con toda la contundencia posible. Por tanto, dicha afirmación no tenía nada que ver, con la posibilidad de cerrar el país a visitas extranjeras o cualquier otro uso o interpretación partidista con el fin de negar su verdadera naturaleza y raíz militar. Siendo pues, más bien un canto, una invocación patriótica ante el momento decisivo y final, en la que un soldado se enfrenta a la muerte y que todo aquel que sea o haya sido militar, entenderá perfectamente.

Desde el siglo XVII, se usaron variantes del lema aparecen citadas en dramas y poemas de inspiración histórica de Pedro Calderón de la Barca, Antonio Hurtado de Mendoza, Lope de Vega o Pedro Lanini y Sagredo. Según esta tradición, ¡Santiago!, ¡Cierra! y ¡España! se habrían gritado como voces de guerra, sin necesariamente combinarse en una sola frase. Por otra parte, esas voces se habían usado desde, al menos, la batalla de Las Navas de Tolosa y posteriormente fue utilizado en cada ocasión que se enfrentaban tropas españolas cristianas contra musulmanas. Como forma codificada “Santiago, y cierra España” aparece en la obra Don Quijote de la Mancha, causando asombro a Sancho Panza, que se pregunta si España está, por ventura, abierta, y es menester cerrarla… Dejemos pues, dicha licencia al insigne Manco de Lepanto…

Alonso de Ercilla, a su vez documenta en la Araucana su uso en la conquista de América bajo la forma “¡cierra, cierra! ¡España, España!” sin referencias al santo.Según la tradición militar española, una vez acabada la Reconquista, la frase no habría dejado de utilizarse, especialmente por las brigadas de caballería, en cuyo himno está incluida la expresión que nos trata, como cierre del mismo. En el novecento se convierte en algo peyorativo, incluyendo el juego de palabras con el verbo cerrar, en alusión al aislamiento frente a la modernidad del que se responsabilizaba, desde el Regeneracionismo a las corrientes casticistas y al pensamiento costumbrista español. Desde ese punto de vista, es usual citar la frase sin poner la coma, con lo que se convierte en ¡Santiago y cierra España! con un significado distinto y por tanto, el uso negativo que dicha sociedad pretendía darle, con un afán cainita que ha perdurado y se ha agravado, con el único fin de acometer contra lo propio y salvar lo de fuera. Ramón María del Valle-Inclán, en su obra Luces de Bohemia, la convierte en “Santiago y abre España, a la libertad y al progreso” en labios del modernista Dorio de Gádex. Igualmente, fue el lema elegido por la revista derechista de los años 1930 Acción Española, vinculada a Ramiro de Maeztu.

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