Pedro Menéndez de Avilés, el fundador de la primera ciudad de Estados Unidos

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Pedro Menéndez de Avilés fue un militar y marino español y gobernante de Indias. En 1565 reconquistó la Florida tras destruir Fort Caroline y otros asentamientos de hugonotes franceses que la ocupaban, y fundó la ciudad de San Agustín. Gobernó dicha provincia con título de adelantado mayor perpetuo, y también fue gobernador de la isla de Cuba entre 1567 y 1574.

Después de estos hechos recorrió el Caribe persiguiendo piratas y regresó a España en 1567. En 1568 pidió ayuda al rey por serle negada esta por el gobernador de Cuba para ayudar a los colonos de La Florida. El rey no solo escuchó su petición, sino que le nombró gobernador de Cuba. Una vez que hubo tomado posesión de su cargo, vuelve a la Florida para socorrer a los españoles de aquella colonia que habían quedado en malas condiciones.

Como gobernador de Cuba mandó levantar su primera carta geográfica, además recorrió las costas de los actuales estados de Florida, Georgia, Carolina del Sur y el Canal de Bahamas, capturando y eliminado a los corsarios de aquella zona.
Murió a su regreso a España en Santander, cuando el rey le había encomendado organizar una armada para atacar Inglaterra y apoyar a Luis de Requesens en Flandes. El sistema de flotas que diseñó España para comerciar con América a partir de 1561, estuvo inspirado en un memorial suyo, por lo que se le considera el padre de ese sistema de navegación.​ Su legado, en forma de testamento, se encuentra en el Archivo Histórico Provincial de Cádiz. En su honor, Avilés recibe el nombre de Villa del Adelantado.

San Agustín (Florida)

San Agustín (en inglés: Saint Augustine), es una ciudad del condado de San Juan de Florida, de los Estados Unidos de América, en la región conocida como «la Primera Costa de Florida». En el censo del año 2000, la ciudad tenía una población de 11 592 habitantes, y en el de 2004, de 12 157 habitantes.

Fundada en septiembre de 1565 por el explorador y almirante español Pedro Menéndez de Avilés, San Agustín es la ciudad de origen europeo más antigua del territorio de Estados Unidos habitada de forma permanente.

San Agustín es el asentamiento europeo más antiguo ocupado hasta la actualidad en los Estados Unidos de América. Los españoles ya habían explorado con anterioridad la zona, en expediciones que tuvieron lugar entre 1513 y 1563, con el fin de colonizar la Florida española, y dirigida por diversos conquistadores: Juan Ponce de León en 1513, Lucas Vázquez de Ayllón en 1526, Pánfilo de Narváez en 1527 —junto a su alguacil mayor Álvar Núñez Cabeza de Vaca quienes además tenían por objetivo la búsqueda de la «fuente de la eterna juventud»— y Hernando de Soto en 1539, entre otros, pero todas sin llegar a levantar ninguna fortificación estable.

Mientras tanto, el hugonote francés Jean Ribault, un oficial al mando del almirante Gaspar de Coligny, condujo una expedición a Norteamérica que fundó en mayo de 1562 un establecimiento que llamó Charlesfort —en la actual Carolina del Sur— en Parris Island, pero el despotismo del capitán Albert de la Pierria llevó a los soldados a rebelarse contra su autoridad, siendo finalmente depuesto y asesinado. Posteriormente un incendio destruyó la mayor parte de las casas del pueblo, y el mismo fue abandonado entre enero y marzo de 1563, por lo que los sobrevivientes eligieron retornar a Francia en un buque que lograron construir, y si bien la mayoría perecería en alta mar, unos pocos fueron rescatados en la costa inglesa.

Otro hugonote, René Goulaine de Laudonnière, fundó el 22 de junio de 1564 el primer establecimiento europeo en la actual Florida llamado Fort Caroline —actual Jacksonville, lugar que sería repoblado en 1791 por los británicos— en la desembocadura del río San Juan. Con el retraso de provisiones desde Francia, la colonia experimentó una escasez de alimentos que provocó el amotinamiento de algunos soldados que se convertirían en piratas, atacando a los buques españoles en el Caribe. Finalmente Ribault regresó de nuevo en agosto del siguiente año y tomó el mando de la colonia francesa de La Floride.

Consecuentemente a esos acontecimientos y con el pretexto de las Guerras de Religión francesas, la Corona española emitió la orden del desembarco de Pedro Menéndez de Avilés con una fuerza hispana aliada a los timucuas que condujo al fin el 2 de septiembre del citado año del establecimiento de piratas franceses en el lugar —allí continúan sus tumbas— renombrando a la fortaleza como «San Mateo».

Casi una semana después Avilés fundaría el fuerte, y luego ciudad, de «San Agustín de La Florida», el 8 de septiembre de 1565, cuarenta y dos años antes de que los ingleses fundaron el establecimiento de Jamestown (14 de mayo de 1607), en territorio de la futura colonia de Virginia, y cincuenta y cinco años antes de que desembarcaran los Padres peregrinos (26 de noviembre de 1620) en la denominada Nueva Inglaterra para fundar, el 21 de diciembre, la ciudad de «Nueva Plymouth», capital de la futura colonia homónima.

La vida de la ciudad de San Agustín no fue pacífica. En 1586 fue atacada por el corsario Francis Drake, al servicio de la Monarquía inglesa. Sus edificios fueron arrasados y quemados, pero sin que ello quebrara la voluntad de España de mantener allí su presencia. De hecho en esta ciudad, el 29 de septiembre de 1633, fallecía en el cargo Andrés Rodríguez de Villegas quien fuera el XIII gobernador de la provincia de La Florida.

Tampoco cejó la Corona española ante el ataque del capitán pirata Robert Searle, que tuvo lugar ochenta y dos años después, o ante los sucesivos asaltos británicos de 1702 y 1740, siempre peligrosos y atroces, pero siempre sin éxito.

El Castillo de San Marcos, cuya actual traza data de 1672, sustituto de anteriores construcciones de madera que allí mismo se asentaron, es un importante ejemplar de la arquitectura militar española en las Américas, con baluartes apuntados hacia el exterior, y no se construyó en piedra, sino en coquina: una mezcla de moluscos y arena, aglutinada por la cal de las conchas, que resultó ser un excelente material, que no se destrozaba ante los proyectiles del enemigo, sino que los absorbía.

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