Nápoles español es el eje de una historia que exige contexto y matices. Durante más de dos siglos Nápoles estuvo ligado a la Monarquía Hispánica. Conquista, virreyes, fiscalidad, cultura, revueltas y legado.
La reconstrucción combina fuentes, cronología y contexto. Las cifras o episodios discutidos se presentan como aproximaciones o interpretaciones, no como certezas absolutas.
Qué hay detrás de Nápoles español
Las tropas españolas que ocupaban Calabria y Apulia, capitaneadas por Gonzalo Fernández de Córdoba y fieles a Fernando el Católico, no respetaron los nuevos acuerdos y expulsaron del Mezzogiorno a los franceses, a los cuales quedó solamente Gaeta hasta su definitiva derrota en la batalla del Garellano. Los tratados de paz que siguieron no fueron nunca definitivos, sino que establecieron al menos que, el título de rey de Nápoles, esperase a Carlos I de España y su futura mujer Claudia. Fernando, sin embargo, quería poseer el reino, considerándose heredero legítimo de su tío Alfonso I de las Dos Sicilias y del antiguo Reino de las Dos Sicilias (Regnum Utriusque Siciliae).
Carlos I de España o Carlos III de Nápoles, hijo de Felipe el Hermoso y Juana la Loca, por un complicado sistema de herencia y parentesco, se encontró gobernando pronto un vastísimo imperio: del padre obtuvo Borgoña y el Flandes, de la madre en 1516 Castilla, Aragón, los primeros establecimientos en América, el Reino de Nápoles (por primera vez con el título de Rex Neapolis), Sicilia y Cerdeña y además, dos años después, el Sacro Imperio Romano Germánico de su abuelo Maximiliano, como Carlos V de Habsburgo.
En 1557, durante el gobierno de Fadrique Álvarez de Toledo y Enríquez de Guzmán, se establecen los Presidios de Toscana, que quedan adscritos al reino.31
Contexto y protagonistas
La casa real aragonesa convertida en italiana se había extinguido con Federico y Nápoles cayó bajo el control de la Monarquía Hispánica, que instituyó un virreinato. El sur de Italia quedaría como posesión de los soberanos españoles en los siguientes 210 años, hasta el fin de la guerra de Sucesión Española (1713). La nueva estructura administrativa, fuertemente centralizada, se sostenía sobre el antiguo sistema feudal: los barones encontraron así el modo de reforzar su propia autoridad y privilegios, mientras el clero vio acrecentar su poder político y moral. Los órganos administrativos más importantes tenían sede en Nápoles y eran: el Consejo Colateral, similar al Consejo de Aragón, el órgano supremo en el ejercicio de las funciones jurídicas (compuesto por el virrey y tres jurisconsultos); el Tribunal de la Vicaría y el Tribunal del Sacro Regio Consejo.
El reino de Francia, una vez más, vino a amenazar Nápoles y el dominio del emperador Carlos sobre el Mezzogiorno: los franceses, después de haber conquistado el Ducado de Milán al hijo de Ludovico el Moro, Maximiliano, fueron derrotados y expulsados de Lombardía por Carlos V tras las batallas de Bicoca y Pavía. El rey Francisco I de Francia en 1526 entró entonces en una liga, bendecida por el papa Clemente VII, llamada liga santa, con Venecia y Florencia, para expulsar a los españoles de Nápoles. Después de una primera derrota de la liga en Roma, los franceses respondieron con la intervención en Italia de Odet de Foix, que llegó a Nápoles asediando la ciudad, mientras la Serenísima República de Venecia ocupaba Otranto y Manfredonia. Cuando la flota genovesa, aliada de los franceses, se pasó al lado de Carlos V, el asedio de Nápoles se trasmutó en la enésima derrota de los enemigos de España, que llevó entonces al reconocimiento por parte de Clemente VII del título imperial del rey Carlos I de España. Venecia perdió definitivamente sus posesiones en Apulia (1528). Las hostilidades de Francia contra la dominación española.
El 16 de julio de 1599 llegó a Nápoles el nuevo virrey Fernando Ruiz de Castro. Su obra se limitó principalmente a operaciones militares contra las incursiones turcas en Calabria de Amurat Rais y Sinan Pascià.
Hechos, fuentes y controversias
Fernando el Católico, poseedor de los títulos de rey de Nápoles y rey de Sicilia, nombró a quien había sido hasta entonces gran capitán del ejército napolitano, Fernández de Córdoba, virrey, otorgándole los poderes del rey. Al mismo tiempo, Fernández de Córdoba dejó el título de gran capitán y el mando de las tropas reales de Nápoles se confió al conde de Tagliacozzo, Fabrizio Colonna, con el título de gran condestable y el encargo de conducir una expedición en Apulia contra la República de Venecia, que ocupaba algunos puertos adriáticos. La operación militar terminó con éxito y los puertos pulleses retornaron en 1509 al reino de Nápoles. El rey Fernando también restableció el financiamiento a la Universidad de Nápoles, disponiendo una contribución mensual de su tesoro personal de dos mil ducados al año, privilegio confirmado después por su sucesor Carlos III de Nápoles.
La flota francesa sin embargo no logró alcanzar con la turca el objetivo de invadir el reino napolitano. En 1555, luego de una serie de derrotas en Europa, Carlos abdicó y dividió sus dominios entre Felipe II, a quien dejó España, las colonias de América, los Países Bajos Españoles, el Reino de Nápoles, el Reino de Sicilia y el Reino de Cerdeña, y Fernando I de Austria a quien dejó Austria, Bohemia, Hungría y el título de emperador. Felipe II
En el mismo año de su nombramiento como virrey, el dominico Tommaso Campanella, que en La ciudad del Sol delineaba un estado comunitario basado sobre una presunta religión natural, organizó una conjura contra Fernando Ruiz de Castro con la esperanza de instaurar una república con capital en Stilo (Mons Pinguis). El filósofo y astrólogo calabrés ya había estado prisionero del Santo Oficio y confinado en Calabria: aquí con el sostén doctrinal y filosófico de la tradición escatológica Joaquina volvió a los primeros pasos para persuadir a monjes y religiosos a adherirse a sus ambiciones revolucionarias, fomentando una conjura que casi consigue sacudir no solo la orden dominica de Calabria entera, sino también las órdenes menores locales como Agustinos y Franciscanos, y a las principales diócesis de Cassano a Regio de Calabria. Fue la primera revuelta en Europa en declararse contra la orden de los jesuitas y su creciente autoridad espiritual y secular. La conjura fue reducida y Campanella se hizo pasar por loco. Pocos años antes (1576) en Nápoles fue procesado por herejía también otro dominico, el filósofo Giordano Bruno, cuyas especulaciones y tesis fueron admiradas sucesivamente por diversos estudiosos.
Legado e interpretación actual
Sucedieron a Córdoba primero Juan de Aragón, que promulgó una serie de leyes contra la corrupción, combatió el clientelismo, prohibió el juego de azar y la usura, y después Raimundo de Cardona, que en 1510 introdujo la Inquisición en Nápoles y las primeras medidas restrictivas contra los judíos. Carlos I de España, Carlos III de Nápoles
En 1556, Felipe II crea el Consejo de Italia, integrando a Nápoles y al Reino de Sicilia (a los que posteriormente se sumaría el Estado de Milán), que hasta ese momento se encontraban en el Consejo Supremo de la Corona de Aragón.
Preguntas frecuentes sobre Nápoles español
¿Qué es lo esencial para entender Nápoles español?
Nápoles español: incorporación a la Corona de Aragón, gobierno de los virreyes, revuelta de Masaniello, arte y final del dominio hispánico.
¿Todo lo que se cuenta está documentado?
La reconstrucción combina fuentes, cronología y contexto. Las cifras o episodios discutidos se presentan como aproximaciones o interpretaciones, no como certezas absolutas.




