batalla de Rocroi es el eje de una historia que exige contexto y matices. Rocroi fue una gran derrota española en 1643, pero no el final instantáneo de los Tercios. Desarrollo, protagonistas y consecuencias reales.
La reconstrucción combina fuentes, cronología y contexto. Las cifras o episodios discutidos se presentan como aproximaciones o interpretaciones, no como certezas absolutas.
Qué hay detrás de batalla de Rocroi
La batalla de Rocroi o Rocroy aconteció el 19 de mayo de 1643 entre el ejército francés al mando del joven Luis II de Borbón-Condé, por aquel entonces Duque de Enghien y de 21 años de edad, más tarde príncipe de Condé, y el ejército español a las órdenes del portugués Francisco de Melo, capitán general de los tercios de Flandes. El enfrentamiento, que comenzó antes de amanecer, duró cerca de seis horas. Terminó con la victoria francesa.
Los días 17 y 18 de mayo ambos ejércitos estuvieron descansando, sin embargo, se produjo un hecho que influyó decisivamente en el resultado de la batalla. Un desertor (de origen francés) avisó al duque de Enghein que pronto llegarían los refuerzos españoles dirigidos por Jean de Beck, lo cual obligó a los franceses a atacar inmediatamente a las tropas hispanas.
Ante esta situación, Enghien logró reorganizar la caballería, cargó contra las dos alas españolas y logró ponerlas en retirada; asimismo, los arcabuceros ubicados en el soto se vieron rodeados por ambos lados y aniquilados. Enghien ordenó a Gassion que rodease el soto por la derecha con la primera línea de caballería, y él mismo condujo la segunda línea por la izquierda. Apoyados por infantería, ambos embistieron a los jinetes de Alburquerque, que salieron a su encuentro, pero Fontaine ordenó que la infantería imperial mantuviera sus posiciones.
Contexto y protagonistas
Con el fin de aliviar la presión sobre el Franco Condado y Cataluña, el ejército español invadió el norte de Francia y sitió la villa de Rocroi (departamento de Ardenas, a 3 kilómetros de la frontera belga), concentrando tropas para su asalto. Alertado Enghien de las intenciones españolas, se dirigió hacia Rocroi con el fin de romper su cerco y plantar batalla en campo abierto.
El día 19 de mayo el ejército francés inició su avance a las tres de la madrugada. Observando el deficiente despliegue imperial, Enghien concentró en su ala izquierda dos tercios de su caballería, con la que pensaba envolver el flanco enemigo. Las distintas fuentes y testimonios no se ponen de acuerdo en muchos de los números ni del trascurso de la contienda, ya sea por intereses propios o patrio. Pese a todo, se relata a continuación una reconstrucción aproximada de la batalla. Mal comienzo francés
Por dos veces, la caballería de Alburquerque logró ventaja sobre los franceses, y llegó incluso hasta la artillería enemiga, pero Gassion fue ganando su flanco con sus jinetes mercenarios croatas, y al fin los de Alburquerque retrocedieron en desorden. Los franceses fueron a chocar contra cinco escuadrones de infantería española que estaban a la vanguardia en ese flanco, y tuvo lugar un combate terriblemente encarnizado, en el que perdieron la vida el anciano conde de Fontaine y dos comandantes de Tercio (Conde de Villalba y Antonio de Velandia).
Hechos, fuentes y controversias
Enghien contaba con 17 000 infantes y 6000 jinetes (23 000 hombres en total), y 14 piezas de artillería, mientras que Melo disponía de 22 000 hombres y 24 cañones, pero esperaba el refuerzo de Jean de Beck, que vigilaba la frontera con 3000 infantes (incluido el Tercio de Ávila) y 1000 jinetes, al que ordenó que se le uniera con urgencia. Los franceses se desplegaron con dos líneas de infantería en el centro, sendas escuadras de caballería a cada flanco y una línea de artillería en el frente. Mandaba el flanco izquierdo La Ferté; el centro, L'Hôpital; y la derecha, Gassion. El marqués de Sirot estaba a cargo de la retaguardia.
Fontaine había destacado 500 arcabuceros (otras fuentes hablan de 1 000) en un pequeño soto para cubrir el hueco existente entre la izquierda de su despliegue y la linde del bosque. Este contingente aguardó la primera carga francesa y le causó fuertes pérdidas cuando estuvo a tiro. Muy dañada, la caballería francesa no pudo resistir el ataque lanzado por los jinetes de Alburquerque. Al mismo tiempo, en el otro extremo del campo, la caballería francesa fue también rechazada por los españoles.
Viendo el peligro en que se hallaba su ala izquierda, el propio Melo cabalgó hasta allí e intentó reagrupar a los jinetes en fuga. Varios cuerpos de caballería (Bonifaz, Borja, Toraldo, Orsini) se rehicieron y cargaron de nuevo, pero Enghien empeñó numerosa infantería en apoyo de Gassion, y finalmente toda la caballería de Alburquerque se dispersó. El ataque francés cayó ahora sobre los tercios valones y alemanes que, sin caballería de apoyo, sufrieron pérdidas muy graves y se dislocaron; uno de sus comandantes, Von Rittberg, fue herido y capturado.
Legado e interpretación actual
Pensando que los franceses querían socorrer la plaza y no presentar batalla, los imperiales formaron de igual manera, con los tercios españoles en vanguardia (codiciado privilegio que tenían por ser tropas de élite) y los tercios italianos más resguardados. Finalmente, los tercios alemanes y valones formando en la retaguardia y mandados por el conde Paul-Bernard de Fontaine, general de origen lorenés al servicio de España, quien contaba ya 66 años. La caballería imperial estaba situada en ambos flancos: mandaba el ala derecha alsaciana el conde de Isenburg y la izquierda, de jinetes flamencos, el duque de Alburquerque con sus dos tenientes generales: Pedro de Villamor, caballero de Santiago, y Pedro de Vivero, hijo del conde de Saldaña. Por delante de todos ellos iba la artillería. La batalla
Las dos fuerzas de caballería hispana cabalgaron hacia la primera línea francesa y capturaron algunos cañones. Sin embargo, Melo no lanzó a su infantería y se perdió quizá la oportunidad de obtener una rápida victoria.
Enghien cabalgó hasta una altura próxima para ver los efectos de la artillería. El duque quedó horrorizado al ver cómo La Ferté desviaba su ala izquierda para evitar el barrizal y un pequeño lago, exponiendo sus flancos a la caballería de Isenburg. Este no dejó escapar tal oportunidad; dispersando a la débil caballería francesa de ese flanco, aplastó las columnas de La Ferté, quién recibió tres heridas y cayó prisionero. Los jinetes de Isenburg siguieron galopando, algunos hasta los bagajes franceses, pero la mayoría sobre la artillería enemiga, a la que tomaron por la espalda y capturaron. La Barre, teniente general de la artillería francesa, cayó muerto; L'Hôpital, con un cuerpo de infantería, consiguió recuperar algunos cañones pero volvió a perderlos y él mismo quedó herido. El resultado fue que mientras 24 piezas españolas disparaban sobre el centro francés, este no podía replicar al fuego. Giro de la batalla
Preguntas frecuentes sobre batalla de Rocroi
¿Qué es lo esencial para entender batalla de Rocroi?
Batalla de Rocroi: fuerzas enfrentadas, maniobras de Condé, resistencia española y por qué la derrota no acabó de inmediato con los Tercios.
¿Todo lo que se cuenta está documentado?
La reconstrucción combina fuentes, cronología y contexto. Las cifras o episodios discutidos se presentan como aproximaciones o interpretaciones, no como certezas absolutas.




