Eyes Wide Shut y el Secreto que llevó a Stanley Kubrick a la tumba

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Eyes Wide Shut es una película complicada y enigmática que exige considerable reflexión y ser vista varias veces. Debido a que los hechos narrados desdibujan la línea que separa la realidad de los sueños, la película resulta misteriosa y poco concluyente y deja la puerta abierta a una multitud de lecturas…

Eyes Wide Shut (en Hispanoamérica Ojos bien cerrados) es el decimotercer largometraje dirigido por Stanley Kubrick, protagonizado por Tom Cruise y Nicole Kidman y estrenado en 1999. Fue la última película de Kubrick, así como su obra póstuma, ya que el director murió pocos días antes de poder acabar el montaje definitivo. Está basada en la novela Relato soñado, de Arthur Schnitzler, y su guion fue escrito por el mismo Kubrick y Frederic Raphael.

El doctor Bill Harford se obsesiona con la idea de hacer realidad una escabrosa fantasía sexual de su propia esposa que desea hacerlo con distintos hombres Tras hacer realidad su deseo llegan a un grupo de encuentros sexuales que al envolverlos en su amoral juego descubrirán que su relacion matrimonial se halla en peligro… podrán volver atrás.

La escena inicial presenta a una elegante pareja de Nueva York, el doctor William “Bill” Harford y su mujer Alice que están preparándose para asistir a la fiesta de Navidad que Victor Ziegler, un plutócrata paciente suyo, celebra en su lujosa residencia. Una vez allí, Bill, separado de Alice, es el blanco de la seducción de dos guapas modelos que lo intentan apartar del bullicio y le prometen llevarle al séptimo cielo. Mientras tanto, Alice conoce a Sandor Szavost, un don Juan al viejo estilo, y baila con él. Alentado por el coqueteo de la hermosa mujer, Szavost intenta seducirla y le propone relaciones sexuales en el piso de arriba. Mientras tanto, Bill es separado de las dos modelos para que ayude a una atractiva mujer desnuda que acaba de sufrir una sobredosis durante un ilícito encuentro sexual con Ziegler en un suntuoso baño. Bill le ayuda a recuperar la consciencia y Ziegler pide a Bill confidencialidad acerca del incidente. En la noche siguiente, Alice y Bill hablan sobre sus encuentros en la fiesta de Ziegler. Abruptamente Alice le pregunta si tuvo relaciones sexuales con las dos guapas modelos con las que coqueteó durante el tiempo que se ausentó. Bill, forzado a mantener la confidencialidad acerca de la indiscreción de Ziegler, escuetamente explica que estuvo en el piso de arriba atendiendo a Ziegler. La coartada de Bill es poco convincente, pero sobre todo desafortunada, y da pie a una discusión. Alice, molesta por los comentarios sexistas de Bill acerca del deseo y la fidelidad femenina, le relata una fantasía sexual que tuvo un año atrás en la cual estuvo dispuesta a renunciar a todo por una noche de sexo con un oficial de marina que acababa de ver por primera vez. Bill mira a Alice perplejo, sacudido por la revelación inesperada. En mitad de estas traumáticas confesiones, Bill recibe una llamada telefónica que le informa que Lou Nathanson, un paciente suyo habitual, acaba de morir. Junto a su cabecera, Marion, la hija del difunto, declara que ama a Bill y desea renunciar a su vida para estar con él.

 

Bill se marcha y camina ausente por las calles de Nueva York, recreando imaginariamente la fantaseada infidelidad de Alice. Un grupo de jóvenes toma a Bill por homosexual y le empujan. Bill se retiene y se abstiene de empezar una pelea. Poco después conoce a una guapa prostituta llamada Domino y la acompaña a su apartamento. Cuando Bill está a punto de sucumbir, una llamada de Alice los interrumpe y Bill decide marcharse. Bill pasa por el Café Sonata, donde su amigo, el músico Nick Nightingale toca el piano. Nick le cuenta acerca de un lugar en el que toca el órgano con los ojos vendados para una audiencia de despampanantes mujeres desnudas que practican sexo. Cuando Nick le dice que volverá a tocar esa misma noche, Bill lo persuade para que revele la ubicación y las condiciones para asistir al encuentro: la contraseña ‘Fidelio’, una máscara y una toga con una capucha. Para conseguir el atuendo requerido, Bill va a una tienda de alquiler de disfraces llamada Rainbow Fashions, que se convierte en escenario de otro incidente sexual; Bill y el propietario de la tienda se encuentran con un ilícito menage a trois en el cual la hija preadolescente del propietario es el centro de atenciones. Bill toma un taxi y emprende un viaje nocturno que le llevará lejos de la ciudad hasta un misterioso lugar llamado Somerton. Con la contraseña Bill accede a una mansión en la que una orgía ritualizada está por empezar. Una enigmática mujer trata de advertirle que está en peligro pero Bill, desoyéndola, se niega a marcharse. Convencido de que la máscara le hará pasar inadvertido, Bill se pasea a través de varias salas observando actos lascivos entre hombres y mujeres sin distinción, aunque se abstiene de tomar parte en ellos. A un cierto punto Bill es detenido y llevado ante el maestro de ceremonias (el único vistiendo una toga color roja), quien le solicita la contrseña, Bill repite la contraseña ‘Fidelio’ y el maestro le indica que resulta correcta para el ingreso pero no para la casa, al no saber dicha contraseña, Bill es desenmascarado y el maestro de ceremonias le demanda expiación. La misteriosa mujer interviene y se ofrece a redimirlo, y acepta cualquier castigo previsto para él. Bill es liberado pero se le advierte que, si no guarda silencio, él y su familia pagarán las consecuencias. Cuando regresa a su piso encuentra a Alice riendo en sueños y la despierta. Alice le cuenta que soñaba que tenía sexo con el oficial de marina de su fantasía y con muchos hombres más.

 

A la mañana siguiente Bill retrocede sobre los pasos de su aventura nocturna buscando respuestas. Va al hotel de su amigo el músico, pero allí descubre que Nick salió del hotel durante la madrugada en circunstancias inquietantes. Bill regresa a la tienda de disfraces para devolver el atuendo y se sorprende por la ausencia de la máscara. Antes de marcharse, el propietario de la tienda le ofrece los servicios sexuales de su joven hija. Bill regresa a Somerton pero le advierten que no siga haciendo indagaciones. Bill telefonea a Marion Nathanson pero cuelga cuando su prometido contesta al teléfono. Vuelve al apartamento de Domino, donde conoce a Sally, la compañera de piso de Domino. Tras un escarceo con la atractiva mujer, Sally le dice que Domino recibió de mañana los análisis de sangre que confirman que es VIH positivo. Bill se marcha y se percata de que está siendo seguido por un hombre de aspecto amenazador a través de las desiertas calles de Manhattan. Alarmado, Bill entra en una cafetería para protegerse. Allí lee en un periódico que la conocida modelo Amanda Curran ha sido internada en un hospital. De algún modo Bill sospecha que Amanda podría ser la mujer que lo redimió la noche anterior. Bill va al hospital, donde le informan que Amanda murió por sobredosis poco después del mediodía. Bill emplea sus credenciales médicas para entrar a la morgue. Cuando ve el cadáver de Amanda se conmueve en un modo extraño. Bill es citado por Ziegler, quien confiesa que es uno de los hombres enmascarados de la orgía. Ziegler confirma que Amanda es ambas: la misteriosa mujer que lo redimió en la orgía y la mujer a la que Bill atendió médicamente en su baño. Sin embargo, Ziegler afirma que la redención de Amanda fue ‘falsa, un montaje, un teatro, una farsa para asustarlo, para que guardase silencio’. Ziegler asegura que Amanda fue devuelta a su casa sana y salva y que sufrió una sobredosis por accidente.

Cuando regresa a su piso, Bill encuentra a Alice dormida y junto a ella la máscara perdida que había usado en la orgía. Bill se derrumba emocionalmente. Alice se despierta y Bill, llorando, le confiesa todo. A la mañana siguiente, mientras hace las compras de Navidad en compañía de su hija, Bill le pregunta a Alice qué deberían hacer. Alice contesta que deberían estar agradecidos de haber sobrevivido a sus aventuras, reales o imaginarias; ‘una noche no es toda la vida’, afirma Alice. ‘Y un sueño no es sólo un sueño’, responde Bill. Alice, mostrando que ha perdonado la escapada de Bill, responde que deberían tener relaciones sexuales tan pronto como les fuese posible.

Un tortuoso camino

El rodaje fue largo y accidentado, lo que dio lugar a múltiples rumores, entre ellos el de un desgaste psicológico de Tom Cruise y Nicole Kidman, que en parte pudo acelerar su crisis matrimonial. Jennifer Jason Leigh y Harvey Keitel actuaban originalmente en el papel de Marion Nathason y Victor Ziegler. Después de haber grabado algunas escenas, Keitel abandonó la producción por otro proyecto y Leigh fue despedida. Fueron sustituidos por Marie Richardson y Sydney Pollack, respectivamente. También se rumoreó que el fichaje de Pollack fue un intento de la productora por controlar un rodaje que se estaba escapando meteóricamente en tiempo y dinero.

También fue controvertida la inclusión de escenas eróticas muy atrevidas, principalmente las de la orgía en una mansión. Algunos planos de desnudo integral amenazaban con dar a la película la calificación X en EE. UU., lo que implicaba un previsible fracaso comercial. Kubrick se resistió a autocensurarse, si bien finalmente se distribuyeron dos versiones de la película: la destinada a EE. UU. era algo más breve en las escenas de sexo y se recurrió a trucos infográficos (interponiendo siluetas humanas) para tapar ciertos desnudos.

De hecho, los rumores y el anecdotario que rodearon al rodaje acapararon más interés que la propia película que, salvo en algunos sectores, fue acogida con más tibieza que entusiasmo. Humphrey Pickwick fue el encargado de terminar la película, siempre con el visto bueno de Sir Alfred Hartley.

La misteriosa muerte de Stanley Kubrick 

Stanley Kubrick un cineasta, guionista y productor norteamericano nacido en Nueva York en 1928, falleció en Gran Bretaña el 7 de marzo de 1999 en su domicilio supuestamente de un paro cardiaco.

Kubrick estaba finalizando el rodaje de un película Eyes Wide Shut en la que se metía de forma sutil en los entresijos de las llamadas Sociedades Secretas. Dos horas antes de su muerte el mismo Kubrick llamó a una de las actrices participantes en el film, Nicole Kidman y le confesó textualmente: “nos van a envenenar a todos tan rápidamente que no nos dará tiempo ni a estornudar”. La misma actriz Kidman realiza esta confesión a un periódico norteamericano el National Enquirer en el año 2002. Ella misma confiesa que Kubrick la llamó la misma noche de su muerte para decirle que no fuera a su domicilio de Harforshire.
A Kubrick según su propio testimonio ya lo intentaron matar en el año 1979. En el 1971 salió de Estados Unidos y desde entonces fijó su residencia en Gran Bretaña no volviendo nunca más a los Estados Unidos. Kubrick siempre estuvo obsesionado con su asesinato y muchas veces confesaba en la intimidad que la CIA buscaba matarlo. La razón por la que realizaba esta afirmación es por su participación en la realización del falso viaje y aterrizaje lunar del Apolo 11 el 16 de julio de 1969.

Kubrick lanzaba mensajes encubiertos en sus películas y según gente cercana a él se había propuesto desvelar el engaño del viaje a la Luna y las prácticas secretas de las sociedades ocultas. En una de sus películas El Resplandor 1980 está llena de referencias al Apolo 11. En esta película de terror, el niño protagonista llamado Dany lleva un jersey con el dibujo Apollo 11, del que parte una Conspiración aún mayor relacionada con este director increíble.

El 7 de marzo de 1999, cuatro días después de una sesión privada para su familia y actores de su último film, Eyes Wide Shut, Kubrick murió de un ataque cardíaco en extrañas circunstancias mientras dormía; tenía 70 años. Su funeral se celebró el 12 de marzo en la casa de su finca inglesa, en presencia solo de amigos y familiares cercanos; en total, aproximadamente cien personas. Los medios de comunicación se mantuvieron a una milla de distancia de la puerta de entrada.

Fue enterrado junto a su árbol favorito en Childwickbury Manor, Hertfordshire, Inglaterra. En su libro dedicado a Kubrick, su esposa Christiane incluyó una de las citas favoritas del cineasta, de Oscar Wilde: “La tragedia de la vejez no es que uno sea viejo, sino que sigue siendo joven”.

Existe una innegable y estrecha relación satánica entre esas sociedades secretas y los individuos que pertenecen a las mismas. Para tener un atisbo de esto, que a priori puede sonar muy chocante, perturbador o delirante, en formato de película, podéis ver la última de Stanley Kubrick, Eyes Wide Shut, donde el genial director retrató sutilmente cómo las elites en el poder se reúnen en orgías sexuales y celebraciones satánicas y mantienen un pacto de silencio cuyo incumplimiento se paga con la muerte.

Kubrick murió cuando aun no había terminado de montar “Eyes Wide Shut” protagonizada por Kidman y Cruise. La actriz en una entrevista en el 2002 dice abiertamente a un periódico americano, el “National Enquirer” que Stanley K. se había ido al otro mundo, no por voluntad propia y que éste le llamo dos horas antes de que muriera en su casa para decirle que no fuera a su casa de Harforshire porque textualmente “nos van a envenenar a todos tan rápidamente que no nos dará tiempo ni a estornudar”.

El artículo del Pravda habla de que la película Eyes Wide Shut pone de manifiesto que el mundo lo dirigen élites satanistas (hay muchas escenas que se han suprimido de la copia final) y además estaba dispuesto a descubrir que el primer viaje tripulado a la luna fue un montaje cinematográfico donde él personalmente participó.

Si habéis visto la película sabéis a lo que me refiero. Por lo visto, tal y como dice el diario The Sun, a Kubrick ya le intentaron asesinar en 1979.

Kubrick se fue de USA en el 71, se quedó viviendo casi recluido en Gran Bretaña y no volvió nunca a Estados Unidos. Según el diario The Sun, Kubrick tenia miedo de ser asesinado por los servicios secretos americanos como les había ocurrido ya a otros participantes en la retransmisión del falso viaje a la luna. Según el diario, a Kubrick como judío ortodoxo que era, le martirizaba haber participado en aquella farsa y podría haber tenido intención de contarlo… aunque esto, es tan sólo, otra teoría de la Conspiración.

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