El Obeid, El origen de Sumeria

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Tell el-Obeid o el-Ubaid son las transcripciones al alfabeto latino del topónimo árabe actual que corresponde arqueológicamente a un poblamiento de la Baja Mesopotamia, cuya cultura material, identificada en su extensión por una gran zona del Antiguo Oriente Próximo, se conoce como cultura de El Obeid.

Los primeros testimonios de esta cultura se han datado hacia el 5000 a. C., alcanzando su mayor desarrollo hacia el 4500. En torno al 4000 a. C. se halla extendido por gran parte del Oriente Medio, prolongándose esta unidad cultural hasta el 3700 a. C. aproximadamente.​ El comienzo de esta etapa coincide aproximadamente con la entrada en la región de nómadas provenientes de los montes Zagros.

Ur fue una antigua ciudad del sur de Mesopotamia. Originalmente, estaba localizada cerca de Eridu y de la desembocadura del río Éufrates en el golfo Pérsico. Hoy en día, sus ruinas se encuentran a 24 km al suroeste de Nasiriya, en el actual Irak.

En julio de 2016, la Unesco, eligió el sitio arqueológico de Ur como Patrimonio Mixto de la Humanidad, como “parte de los vestigios arqueológicos de asentamientos sumerios en la Baja Mesopotamia, que florecieron entre el tercer y cuarto milenios a.C. en el delta pantanoso formado por los ríos Éufrates y Tigris.

El Obeid

Arqueológicamente, el período Obeid está dividido en cuatro subperíodos. Según la Escuela de Lyon, cada uno de ellos se corresponde con uno de los períodos de la historia de Oriente Medio,​ comenzando el Obeid I en el “período 6” y el Obeid IV en el “período 9”.

En el período Obeid se encuentran los primeros restos de edificios religiosos integrados en las ciudades (templos).​ Inicialmente tenían la forma de terrazas, edificios de planta rectangular y techo plano. Estas construcciones son el origen de los zigurats, formados por la superposición de varias terrazas de anchura decreciente.​ Sus templos eran de mayores proporciones que los de Eridu, superando los 12 metros cuadrados.

Los ajuares funerarios, destacan por sus figurillas con cabeza en forma de serpiente, características del culto a la Diosa madre y entre los mitos de esta cultura, destacará el de Inanna o Ishtar.

 

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