La Batalla de Issos y el final de la Leyenda de los 10.000 Inmortales

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Los Inmortales era un regimiento de élite persa de la guardia real que lucharon en las Guerras Médicas. El nombre Inmortales viene de Heródoto que los llamó los Diez mil o Athanatoi (literalmente, «inmortales»). Los propios persas probablemente no utilizaban este término, que puede ser una corrupción de la palabra anusiya (compañeros). El termino también hacia referencia a su estrategia en la que si un soldado caía, otro lo reemplazaba haciendo la ilusión de que no podían morir.

Tenían el sobrenombre de los “portamanzanas”, porque la base de la lanza que portaban tenía la forma de esa fruta.

Heródoto menciona que los Inmortales eran una tropa de infantería pesada comandados por Hidarnes que mantenía siempre la cantidad de 10.000 hombres: cada miembro muerto, herido o gravemente enfermo era sustituido inmediatamente por otro, razón por la cual en apariencia nunca morían. El regimiento sólo aceptaba a miembros persas y medos.

Las armas de los Inmortales consistían de un escudo de cuero y mimbre, una lanza corta con punta de hierro y un contrapeso en el otro extremo, un arco y un carcaj con flechas, así como una daga o espada corta. El uniforme del regimiento estaba compuesto de una tiara o gorra de fieltro, túnica larga con bordados, pantalones y una cota de metal. Su táctica habitual era la carga frontal contra el enemigo, mientras que los flancos en retaguardia disparaban flechas como apoyo.

Eran el cuerpo de guardia de los reyes persas y se consideraban la reencarnación de las divinidades con alas que servían al dios Ahura Mazda. Fueron armados por el rey Ciro II (559-529 a. C.) y constituyeron el primer cuerpo de custodios reales documentado de la historia.

Al regimiento le seguía una caravana de carros, camellos y mulas que transportaba a sus mujeres y sirvientes y recibían una comida especial. Los Inmortales participaron en las batallas de Maratón y Termópilas y formaban parte de las tropas persas que ocuparon Grecia en el 479 a. C. bajo el mando de Mardonio. Alejandro Magno los derrotó en la Batalla de Issos en el 333 a. C.

Guerras Médicas

Las guerras médicas fueron una serie de conflictos entre el Imperio aqueménida de Persia y las ciudades-estado del mundo helénico que comenzaron en 490 a. C. y se extendieron hasta el año 478 a. C. La colisión entre el fragmentado mundo político de la antigua Grecia y el enorme imperio persa comenzó cuando Ciro II el Grande conquistó Jonia en 547 a. C. y tuvo dos momentos críticos en las dos expediciones fallidas de los persas contra Grecia, en 490 y 480-479 a. C., conocidas respectivamente como Primera y Segunda Guerra Médica. El enfrentamiento entre griegos y persas, del que las guerras Médicas fueron solo una fase, duró en total más de dos siglos y culminó con la conquista y disolución del Imperio aqueménida por Alejandro Magno en el siglo siguiente.

Los propios griegos se refirieron a estas guerras como el «Asunto Medo» (Μηδικά, Mĕdiká), pues aunque eran perfectamente conscientes de que el Imperio aqueménida, su enemigo, estaba gobernado por una dinastía persa, conservaron para éste el nombre con que fue conocido antes, Media, una región contigua a Persia sometida a su imperio.

Batalla de Issos

La batalla de Issos fue un encuentro armado entre el ejército macedonio de Alejandro Magno y el persa de Darío III Codomano, en noviembre del 333 a. C.

El ejército persa superaba en número al macedonio. Aunque las cifras de este son desconocidas, los cálculos más bajos son de 60 000 a 100 000 mientras que los más altos son de 600 000 persas (según Plutarco). Se desconocen las bajas persas, pero varían entre 20 000 y 120 000 muertos.

El ejército de Alejandro consistía en 12 000 falangitas, 3000 hipaspistas, 7000 hoplitas. La caballería de Alejandro tenía 2100 hetairoi, 2100 tesalios, 600 prodromoi, 760 griegos y 300 peonios. Alejandro también contaba con hostigadores compuestos por 6000 tracios, 5000 griegos, 1000 ilirios y 1000 cretenses.

La situación del ejército persa, en un estrecho llano entre las montañas y el mar, impedía a Darío sacar ventaja de las grandes masas de infantería. Alejandro envió a algunas unidades de su caballería de Compañeros desde el centro al flanco derecho. Su carga súbita, cruzando el río (en un vado de arroyo pobremente guardado por Darío) funcionó demasiado bien: el flanco derecho atacó, abandonando su posición original, mientras el centro pasaba a la defensiva. Esto abrió momentáneamente una brecha en la línea de combate macedónica. De haber explotado esta ventaja, Darío podría haber empujado al ejército macedonio hacia el mar.

Alejandro, sin embargo, en lugar de retirarse para cubrir el hueco entre la caballería y las falanges, desvió a sus Compañeros sobre el flanco izquierdo persa, creando confusión en las filas enemigas y rompiendo su cohesión. Mientras el Gran Rey intentaba en vano maniobrar su ejército para enfrentarse a la nueva amenaza, la falange e infantería pesada de Alejandro cargaron en el centro, acabando con el poco orden que existía en el ejército persa.

Hasta el momento, los persas habían resistido en su flanco derecho (infligiendo serias pérdidas al flanco izquierdo de la caballería Tesalia de Alejandro en el proceso), pero se hundieron al ver huir al resto del ejército. Darío viró su carro cuando vio caer el ala izquierda, huyendo del campo de batalla.

Las notas de Ptolomeo I, recopiladas por Arriano, mencionan que Alejandro y sus guardaespaldas, en persecución de Darío, se encontraron con una grieta, que cruzaron fácilmente cabalgando sobre los cuerpos de los persas muertos.

La batalla de Issos fue una victoría decisiva para los griegos, y marcó el comienzo del fin para el poder persa. Fue la primera vez que el ejército persa era derrotado con el rey Darío III. Después de la batalla, los helenos capturaron a Estatira, la mujer de Darío, a sus hijas, Barsine-Estatira y Dripetis, y a su madre, Sisigambis, las cuales acompañaban al rey en su campaña. Alejandro, que más tarde desposaría a Barsine-Estatira, las trató con gran respeto.

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