Indicios de impacto geológico en el Mar Muerto hace Once Milenios

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El Mar Muerto

El llamado mar Muerto es un lago endorreico salado situado en una profunda depresión a 430 metros bajo el nivel del mar, entre Israel, Palestina y Jordania. Ocupa la parte más profunda de una depresión tectónica atravesada por el río Jordán y que también incluye el lago de Tiberíades. Los griegos de la Antigüedad lo llamaban lago Asfaltites, por los depósitos de asfalto que se encuentran en sus orillas, conocidos y explotados desde la Edad Antigua. Tiene unos 80 km de largo y un ancho máximo de unos 16 km; su superficie es aproximadamente de 810 km². Recibe agua del río Jordán, de otras fuentes menores y de la escasa precipitación que se produce sobre el lago, y el nivel de sus aguas es el resultado del balance entre estos aportes y la evaporación.

La Revolución neolítica

Se denomina revolución neolítica a la primera transformación radical de la forma de vida de la humanidad, que pasa de ser nómada a sedentaria y de tener una economía recolectora (caza, pesca y recolección) a productora (agricultura y ganadería). Esta expresión se debe a Vere Gordon Childe (1941).

Este proceso tuvo lugar hace más de 9000 años (VIII milenio a. C.) como respuesta a la crisis climática que se produce en el comienzo del Holoceno, tras la última glaciación y que, en términos relacionados con la historia de la cultura, corresponde al paso del período Paleolítico (piedra tallada) al Neolítico (piedra nueva) y de ahí su nombre. En primer lugar, afectó a la amplia zona que, debido a su apariencia en el mapa, ha recibido el nombre de creciente fértil o media luna fértil. Incluye desde la parte egipcia del valle del Nilo hasta Mesopotamia (el territorio entre los ríos Tigris y Éufrates), pasando por la franja costera del Levante mediterráneo y la región montañosa del sureste de la actual Turquía. Dentro de ella, los lugares donde se han encontrado las pruebas arqueológicas más antiguas de neolitización, es decir, de la sustitución de la piedra tallada por la piedra pulida para la confección de armas y herramientas, no proceden precisamente de las llanuras aluviales de los grandes ríos, sino de yacimientos situados en una zona más estrecha en torno a ellos (Jericó o Chatal Huyuk). Ello no tiene nada de extraño, ya que en las llanuras aluviales del Nilo, del Tigris y Éufrates la piedra es más escasa.

Principales centros de desarrollo primario de la agricultura: este de Estados Unidos (4000–3000 AP), Mesoamérica (5000–4000 AP), Andes septentrionales (5000–4000 AP), África subsahariana (5000–4000 AP, ubicación exacta desconocida), Creciente Fértil (11000 AP), cuencas del Yangtsé y del río Amarillo (9000 AP) y tierras altas de Nueva Guinea (9000–6000 AP).

Algo más tarde se produjeron cambios similares en la India (ríos Indo y Ganges) y en el Extremo Oriente (ríos Huang He y Yangtze en China). La expansión por el resto del Viejo Mundo (Europa, Asia y África) se produjo por difusión de estos primeros focos, aunque en algunas zonas se descubrió localmente la domesticación de animales o plantas autóctonas. De forma autónoma se produce la revolución neolítica en América, con los focos mesoamericano y andino. La difusión de la agricultura y la ganadería por Oceanía en algunos casos es simultánea a la ocupación humana (las migraciones de las islas del Pacífico eran tanto de los grupos humanos como de sus cultivos y ganado) y en otros los usos del suelo continuaron siendo muy arcaicos hasta la llegada de los europeos (aborígenes australianos, en su mayoría cazadores-recolectores, cuya ocupación del continente es muy antigua, quizá desde hace 40 000 años).

Un descubrimiento de 11.000 años

Científicos de la Facultad de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Tel Aviv (Isarael) han analizado muestras del fondo del mar Muerto y han concluido que su erosión de hace más de 11.000 años no se puede explicar por procesos naturales y resulta drásticamente incompatible con los acontecimientos tectónicos y climáticos conocidos de ese periodo.

En esta iniciativa, que forma parte del proyecto ‘Dead Sea Deep Drilling’ (Perforación profunda del mar Muerto, en inglés), esos especialistas han taladrado sedimentos ubicados a alrededor de 450 metros de profundidad, una operación que les ha permitido reconstruir los procesos geológicos de la zona en los últimos 220.000 años.

Así, la erosión recién descubierta se produjo durante la revolución neolítica; es decir, la transición a gran escala de las culturas humanas de la caza y la recolección a la aparición de primeros asentamientos y el crecimiento vertiginoso de la población humana del planeta.

En esos momentos, «la vegetación natural fue reemplazada por cultivos, los animales fueron domesticados, el pastoreo redujo la cubierta vegetal natural y la deforestación proporcionó más zonas para el pastoreo», explica el profesor Shmuel Marco, decano de la y director del equipo investigador.

Tras analizar los sedimentos del mar Muerto, Marco concluye que todos estos procesos «intensificaron la erosión de la superficie y aumentaron la sedimentación».

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