La Batalla en Towton, la más grande y sangrienta batalla librada en el territorio inglés

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La Batalla en Towton; De acuerdo a los cronistas más de 50.000 a 75.000 hombres lucharon en medio de una tormenta de nieve durante dicho día, un Domingo de Ramos. 

Un boletín publicado una semana después declaró que 28.000 hombres murieron en total durante el combate. Estimaciones modernas rebajan la cifra de fallecidos a 9.000. Fue parte del conflicto entre Eduardo IV y Enrique VI por el trono inglés. La victoria del primero significo el exilio para sus partidarios y familiares.

Este vasto sitio arqueológico es notable ya que fue una de las más grandes batallas de la Edad Media – involucrando, según las estimaciones, más de 75,000 soldados, lo que equivalía al 10% de la población apta para luchar en Inglaterra. Estas tropas se enfrentaron en sólo un día de confrontación sangrienta con resultados dantescos para ambas partes.

Los contendientes estaban muy bien equipados. Las armas más comunes que se encontraron con los soldados enterrados en las cunetas eran espadas cortas, cuchillos y martillos de guerra. Además de estas armas fueron encontradas espadas largas, escudos redondos, hachas, troncos, palos y lanzas. Alrededor del 25% de los cadáveres llevaba una especie de armadura de metal y el 70% de ellos tenían algún tipo de traje de protección hecho de cuero curtido o lana gruesa. Los soldados no llevaban uniformes, se identificaban con brazaletes de colores. En medio de la tierra, el barro y el caos es muy probable que los soldados no fueran capaces de identificar correctamente a los que eran sus enemigos. En una trinchera se encontró a dos hombres de Lancaster que parecen haber muerto en combate directo.

Lo que distingue a este sitio de otros es la forma en que se realizó la excavación de los restos de los cuerpos y objetos, lo que permitió aprender mucho de cada persona enterrada allí. A diferencia de los trabajos realizados en otros campos de batalla históricos, como en la batalla de Wisby, los arqueólogos no trabajaron con cuadrantes, sino que hicieron exhumaciones individuales.

Los contemporáneos al conflicto describieron al rey Enrique como un hombre pacífico y piadoso, demasiado para los tiempos de guerras civiles en los que tuvo que gobernar. Además sufría de constantes episodios de locura, teniendo que dejar buena parte de sus responsabilidades a su esposa, Margarita de Anjou, lo que contribuyó a su propia caída. Su débil régimen animó a los nobles ambiciosos a intentar dominarlo y la situación finalmente llevó a una guerra civil entre los partidarios de su casa (Lancaster) y los de la Casa de York, liderada por Ricardo Plantagenet.

En 1461, el Ejército de Lancaster se enfrentó a las tropas de York en una batalla que se conoció como la Batalla de Towton.

Después de que los norteños capturaran a Enrique el Parlamento inglés aprobó una Acta de Acuerdo en la que se instalaba a la línea de York en el trono pero la reina Margarita se negó a aceptar que su hijo perdiera sus derechos a la corona, Eduardo de Westminster, y junto al apoyo de los Lancaster se alzo en armas. Ricardo de York murió en la batalla de Wakefield y sus derechos, títulos, influencias y su reclamo al trono pasaron a manos de su hijo Eduardo. Muchos nobles que se habían negado a apoyar a Ricardo tras estos sucesos consideraron que los Lancaster habían incumplido la ley y colaboraron con Eduardo de York quién gracias a un acuerdo legal denuncio al rey Enrique y se proclamo monarca. De esta manera la batalla de Towton era clave para decidir quién habría de dominar trono inglés.

Los hombres que lucharon esta batalla eran enormes. Existe un pensamiento recurrente de que siglos atrás los ingleses eran gente de baja estatura con los dientes podridos. Resulta que los cadáveres retirados del campo de batalla tiene la misma altura promedio del inglés de la actualidad. Muchos de los soldados tenían más de 1.85 de altura, buen físico derivado de una dieta razonable y dientes fuertes.

Al llegar al campo de batalla, los norteños se vieron en amplia inferioridad numérica ya que no habían llegado las tropas del Duque de Norfolk. Uno de sus comandantes, el Barón Fauconberg, viendo que la dirección del viento les era favorable les dio mayor alcance a los arqueros norteños, lo que forzó a los sureños a abandonar a sus sólidas posiciones defensivas, provocando un feroz choque cuerpo a cuerpo, que tras varias horas de combate ambos bandos quedaron agotados hasta que llegaron las tropas de Norfolk lo que permitió la victoria de los norteños.

El hecho de que tantos hombres presenten lesiones detectables, pero generalmente cicatrizadas, da fe de que la medicina de la época, aunque rudimentaria, podría ser lo suficientemente eficaz para salvar a un hombre herido en el campo de batalla. Hay evidencia de que algunos hombres fueron tratados y sus huesos calcificaron lo suficientemente bien como para permitirles regresar a las filas para luchar. Los historiadores dicen que tanto Lancaster como York utilizaban puestos móviles para tratar a los heridos.

El poder de la Casa de Lancaster perdió mucho de su poder e influencias tras esta derrota, Enrique tuvo que exiliarse y muchos de sus aliados murieron o le acompañaron al exilio, Eduardo IV gobernó por nueve años hasta que el conflicto volvió a reabrirse con el retorno al poder de Enrique.

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