Los protocolos de los sabios de Sion; Un enigma histórico

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Los protocolos de los sabios de Sion; ¿Una falsificación o la mayor fuga de información de las organizaciones secretas que pretenden gobernar y cambiar el mundo implantando un Nuevo Orden Mundial?

Sobre sus espaldas, llevan el ser en gran medida una de las mayores justificaciones de la ideología NAZI y por tanto de los crímenes cometidos por este régimen; Lo cierto es que ha pasado más de un siglo desde su publicación y los esfuerzos mediáticos por desacreditarlos continúan y aún así su propagación sigue siendo imparable. ¿Por qué preocuparse tanto por un panfleto o plagio si es falso? Lo más llamativo es una vez leídos, superponer esos textos a la situación económica, social y política de todos los países Occidentales y otras partes del mundo a día de hoy… 

Todo el que defiende estos documentos acaba desacreditado o peor aún; Los llamados Protocolos de los sabios de Sion fueron publicados por primera vez en San Petersburgo en 1902, aunque solo alcanzaron una distribución masiva a partir de 1917 con gran popularidad. 

Los rusos blancos tras la revolución bolchevique quisieron salvarlos y los  llevaron a Occidente después de 1917 y, difundidos en Alemania por la prensa völkisch, dieron apoyo adicional a la «teoría de la puñalada por la espalda». Incluso antes de la llegada de Hitler al poder ya habían aparecido 33 ediciones alemanas.

En diciembre de 1901 Sergei Nilus afirmó haber traducido al ruso unos textos que en conjunto tituló Los protocolos de los sabios de Sion. Durante los primeros quince años, los Protocolos tuvieron escasa influencia, sin embargo a partir de 1917 se vendieron millones de ejemplares en más de veinte idiomas.

Los investigadores señalan generalmente que estas reuniones se habrían llevado a cabo en el Primer Congreso Sionista de Basilea (Suiza), del 20 al 31 de agosto de 1897, presidido por Theodor Herzl. Sin embargo, no hay evidencias que lo demuestren. Por otra parte, aunque hasta ahora no se ha demostrado la existencia de una organización llamada «Los sabios de Sion» o «Los ancianos de Sion», estos textos pretenden ser las actas levantadas por dicha organización.

Maurice Joly, apuntando a judíos y masones y textos que se repiten a lo largo de la historia

La mayor parte de los escritos en los Protocolos tienen coincidencias con el libro Dialogue aux enfers entre Machiavel et Montesquieu (‘Diálogo en los infiernos entre Maquiavelo y Montesquieu’), escrito por el autor francés Maurice Joly en el año 1864. Joly atacaba las ambiciones políticas de Napoleón III utilizando a Maquiavelo como una sinopsis diabólica en el infierno, como un doble de sí mismo para poder dar su opinión acerca de Napoleón. Joly mismo parece haber copiado material de una popular novela de Eugène Sue, Los misterios de las personas, en la que los conspiradores fueron jesuitas. Los judíos no aparecen en ninguno de los dos trabajos. Puesto que era ilegal criticar a la monarquía, Joly imprimió el folleto en Bélgica y luego trató de pasarlo de contrabando a Francia. La policía confiscó un gran número de ejemplares. Joly fue juzgado el 25 de abril de 1865 y condenado a 15 meses de prisión. Joly se suicidó en 1878.

Los protocolos  básicamente sólo “confirmaban” por boca de supuestos judíos y masones lo que millones de crédulos ya pensaban de ellos.

Hoy sabemos que los Protocolos de los Sabios de Sion se basaron en la obra de Joly, que fueron publicados en un diario de San Petersburgo en 1903 por el editor Pavel Krushevan. Krushevan había participado en varios pogromos –persecuciones, apaleamientos y asesinatos de judíos rusos– y sentía un odio visceral por la estirpe de los hebreos, así como por el progresismo político que caracterizaba a muchos de sus representantes y también a los masones de su tiempo. Los Protocolos fueron un éxito instantáneo, pues venían a confirmar los miedos y sospechas de millones de personas incapaces de entender la enormidad de los cambios políticos y sociales de los siglos XVIII, XIX y XX. La Ojrana los utilizó ampliamente para tratar de convencer al pueblo y al Zar de que los afanes para la democratización de Rusia eran en realidad una conspiración judeomasónica. La revolución bolchevique de 1917 barrió todo ello, pero para entonces los Protocolos habían llegado a la Europa Occidental y tuvieron un papel fundamental en el antisemitismo de los regímenes posteriores. 

Hermann Goedsche y el tema de la conspiración como una preocupación recurrente

La novela de Hermann Goedsche, Biarritz, escrita en 1868, también presenta algunas similitudes con los Protocolos. En el capítulo «El cementerio judío de Praga y el consejo de representantes de las doce tribus de Israel», Goedsche escribió acerca de una reunión nocturna entre los miembros de una misteriosa cábala rabínica, que describía cómo, a media noche, el Diablo aparecía ante los que se habían reunido en nombre de las Doce Tribus de Israel para planear una «conspiración judía». Su representación es también similar a la escena de Joseph Balsamo, de Alexandre Dumas (padre), donde el Conde de Cagliostro y sus cómplices tramaron el asunto del collar de diamantes.

Como Biarritz apareció casi al mismo tiempo que Diálogo en los infiernos entre Maquiavelo y Montesquieu, es muy posible que Goedsche se inspirara en el panfleto de Joly, especialmente en el que detalla los resultados de la reunión secreta.

En 1949 el hispanista holandés J.A. Van Praag llegó a la conclusión de que Hermann Goedsche debía conocer la obra del escritor español del Siglo de Oro Francisco de Quevedo titulada La Isla de los Monopantos, un relato de ficción dirigido contra el Conde-Duque de Olivares, valido del rey Felipe IV, en el que se cuenta la historia de la reunión secreta de los rabinos de Europa con los cristianos que están dispuestos a colaborar con ellos -los “monopantos”- para apoderarse del mundo. Esta relación es considerada probable por el hispanista francés Joseph Pérez.

Incluso había una copia entre los efectos personales de Nicolás II, encontrada tras su ejecución.

 

El Libro

Los Protocolos es una obra escrita para informar sobre una conspiración judía y masónica para dominar el mundo. 

En la Biblioteca Británica se conservan 43 ediciones distintas. El ejemplar ruso de 1905 se encuentra con el número 3296 d. 17, y lleva el sello de entrada «British Museum, 10 de agosto de 1906». El libro ruso es un ejemplar en octavo, encuadernado en piel negra y consta de 417 páginas. Los Protocolos forman en esta obra sobre el Anticristo de Serge Nilus el Apéndice XII bajo el título «El Anticristo como posibilidad política inmediata». Los protocolos de los sabios de Sion“, 1902-1903.

El texto está dividido en 24 «protocolos» que —según el periódico Morning Post del 17 de julio de 1920— comprenden aproximadamente 20 000 palabras y corresponden a las páginas 305 a la 417. Algunos de los temas referidos en el texto son los siguientes:

Temas Protocolos
Libertad ficticia en la política. 1
Promoción de tendencias subversivas en la ciencia y el arte. 2
Guerras económicas. 2
Guerras mundiales y conflictos internos. 7
Revoluciones mundiales. 15
Derechos ficticios para las masas. 3
Establecimiento del comunismo. 3 y 9
Control de la prensa 2, 7, 9, 10, 12, 13, 17, 19
Corrupción de la política de los no judíos y de sus leyes 9
El triunfo judío por medio del voto del pueblo, sufragio universal y despotismo de las masas. 10
Libertad, igualdad y fraternidad. Véase también: Liberté, égalité, fraternité 1, 9
Inestabilidad de las constituciones. 3
Charlatanería parlamentaria. 3
Entorpecimiento de los jóvenes mediante una educación fundada en teorías y principios falsos. 9
Promoción de distracciones para evitar la reflexión en los gentiles: juegos, diversiones, pasatiempos, prostitución y actividades deportivas. 13
Destrucción del cristianismo y las demás religiones, decadencia de la fe religiosa en general y el culto al dinero. 4, 17
Descrédito de los sacerdotes cristianos, disminución de su influencia. 17
Importancia y acumulación del oro. 2, 3, 4, 5, 14, 15, 20, 22
Importancia del antisemitismo para la causa. 9
Educación superficial y abolición de la libertad de enseñanza, del pensamiento crítico. 5, 15
Manipulación y falsificación de la Historia. 16, 19
Anarquía entre los obreros y su habituación al alcohol y encarecimiento de productos de primera necesidad. 6
Control de la economía por vía de la especulación. 4, 6
Crisis económicas, generación de deuda por medio de empréstitos. 20, 21
Monopolios. 5, 6
Gobierno mundial. 5, 6, 9, 10
Destrucción de nacionalidades, fronteras y de la diversidad de monedas. 10
Prohibiciones de las sociedades secretas. 15
Propagación de ideas, como darwinismo, marxismo, nietzscheísmo, liberalismo, socialismo, comunismo, anarquismo, etc. 2, 9, 10, 12, 15
Propagación del materialismo. 16
Establecimiento final del orden y del verdadero bien, los judíos son los bienhechores de la humanidad, pues está predestinado por Dios. 22

 

Los Protocolos en la propaganda nazi (años 1930-1940)

Los Protocolos también pasaron a ser parte de la propaganda nazi para justificar la persecución de los judíos. Se convirtió en lectura obligatoria para los estudiantes alemanes. En El holocausto: la destrucción del pueblo judío en Europa (1933-1945), Nora Levin afirma que «Hitler utilizó los Protocolos como un manual en su guerra de exterminio de los judíos»:

Nunca hubo pruebas concluyentes de que los Protocolos fueran una burda falsificación, tenían gran popularidad y grandes ventas en los años veinte y treinta. Se tradujeron a todos los idiomas de Europa y se vendían ampliamente en los países árabes, Estados Unidos e Inglaterra. Pero fue en Alemania, después de la Primera Guerra Mundial, que tuvieron su mayor éxito. Allí se utilizaron para explicar todos los desastres que ocurrieron en el país: la derrota en la guerra, el hambre, la inflación destructiva.

A partir de agosto de 1921, Hitler comenzó a incorporarlos en sus discursos, y fueron tema de estudio en las aulas alemanas después de que los nazis llegaran al poder. En el apogeo de la Segunda Guerra Mundial, Joseph Goebbels (ministro de propaganda nazi) proclamó: «Los protocolos de los sionistas son tan actuales hoy como lo fueron el día en que fueron publicados por primera vez».

Historias interesantes sobre estos manuscritos

Una lectura del panfleto permite deducir que se trata de una fabricación poco lúcida:

  • Utilización reiterada de la palabra “goy“, y su plural “goyim“. Para referirse a los no judios o masas de personas sin cerebro a las que se conduce con facilidad usando cualquier método o medio de comunicación.
  • Un detalle interesante de los Protocolos es la única cita en latín: Per me reges regnant (‘por mí los reyes reinan’). Es una cita bíblica del libro de los Proverbios (8, 15), pero extraída de la Vulgata (la traducción católica de la Biblia).
  • Su lectura por parte de Adolf Hitler, evidenciada en Mi lucha, fue determinante para avivar los prejuicios fanáticos del futuro dictador.
  • El magnate automovilístico estadounidense Henry Ford financió varias ediciones del folleto ruso y creó una revista (The Dearborn Independent) dedicada a denunciar la supuesta existencia de un «peligro judío».
  • Henry Ford , Acerca de los Protocolos en sí, en una entrevista publicada el 17 de febrero de 1921 en la revista New York World, Ford dijo: «La única declaración que voy a hacer respecto a los Protocolos es que encajan con lo que está ocurriendo. Tienen 16 años y encajan con la situación mundial hasta este momento».
  • Uno de estos lugares es el Oriente Medio, donde un gran número de regímenes y líderes árabes y musulmanes los consideran auténticos.
  • En 2002, la televisión estatal de Egipto transmitió una miniserie basada sobre los Protocolos, un evento condenado por el Departamento de Estado de los Estados Unidos. En textos oficiales educativos elaborados por la ANP egipcia, se llegan a citar como referencia para «explicar» la política de Israel. Los Protocolos llegan a ser citados para explicar teorías alrededor de hechos como el 11-S o el asesinato del primer ministro libanés. Hamás, la organización palestina, se apoya en parte sobre los Protocolos para justificar sus actos de terrorismo contra civiles israelíes.
  • Los respaldos pasados al texto de los presidentes Gamal Abdel Nasser y Anwar Sadat de Egipto, del presidente Arif de Irak, del rey Faisal de Arabia Saudita y del coronel Muammar al-Gaddafi de Libia reciben hoy un eco en las más contemporáneas declaraciones desde el Gran Muftí de Jerusalén, el sheik Ekrima Sa’id Sabri y Hamás hasta las realizadas por el ministro de Educación de Arabia Saudita.
  • El ayatolá Jomeini era muy aficionado a las teorías de la conspiración judía y le gustaba ilustrar sus textos con fragmentos de Los protocolos. Por extensión, usaba este alegato antisemita para criticar a todo Occidente. Así lo hizo en 1984 en la publicación Imam, en un artículo en el que acusaba al ejército británico de cometer atrocidades durante la Guerra de las Malvinas por consejo de los Sabios de Sión.
  • El 4 de abril de 2011, en un programa de la Radio Nacional de Venezuela, la periodista Cristina González hizo referencia a los Protocolos de los Sabios de Sion, calificándolos de “interesantes”, haciendo hincapié en el control por parte de los judíos de la economía, basada en el texto de los Protocolos. La Confederación de Asociaciones Israelitas de Venezuela denunció el hecho ante el Ministerio Público de Venezuela y solicitó una investigación. La Liga Antidifamación se ha unido a las acusaciones contra el gobierno venezolano de “no cumplir con su palabra” de combatir el antisemitismo en Venezuela.
  • El escritor italiano Umberto Eco en El péndulo de Foucault cita a Los protocolos entre su vertiginosa descripción paródica de todas las teorías conspirativas acerca de sociedades ocultas y planes mundiales secretos. De manera sintética, hace hincapié en las contradicciones internas de estos sabios conspiradores. Más recientemente, el El cementerio de Praga de este autor gira en torno a la composición de los protocolos de Sion. El protagonista de esta novela conoce a personas como Joly y Goedesche y termina siendo el autor de los protocolos.

 

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