Archipiélago Gulag

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Archipiélago Gulag es una obra del escritor ruso Aleksandr Solzhenitsyn que denuncia el sistema de represión política en la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

El extenso texto, compuesto por piezas autónomas, fue redactado entre 1955 y 1967 en la clandestinidad y sin archivos, partiendo de la propia experiencia del autor y la de más de dos centenares de testimonios orales de aquellos compañeros de campos de concentración, prisión, trabajo y «reeducación» (Gulag) que depositaron en él la historia de sus vidas.

En el primer volumen se disecciona el proceso de detención y las torturas practicadas para «confesar» lo que no se había hecho, las iniquidades de los funcionarios destinadas a quebrar moralmente al detenido, la convivencia con otros presos como única posibilidad de combatir el embrutecimiento… También se explaya sobre diversos temas relativos a la revolución bolchevique, a la Segunda Guerra Mundial, y a la situación de los ciudadanos rusos en diversos lugares afectados por la guerra.

Durante muchos años mantuvo el texto en secreto hasta que en agosto del 1973 una copia del manuscrito cayó en manos de la policía secreta de la Seguridad del Estado, la KGB, en la URSS y la portadora del texto, Yelizaveta Voroniánskaya, secretaria del autor, se ahorcara en su piso en Moscú bajo circunstancias nunca aclaradas tras haber sido torturada en un interrogatorio, «víctima del miedo al Gulag», según palabras de Solzhenitsyn. Ya no tenía sentido mantenerlo en secreto, en 1973 se publicó en París la primera edición en ruso y al poco tiempo se tradujo a muchas otras lenguas.

En una nota en la primera edición, Solzhenitsyn explicaba:

«Con el corazón oprimido, durante años me abstuve de publicar este libro, ya terminado. El deber para con los que aún viven podía más que la obligación con los muertos.. Pero ahora la Seguridad del Estado se ha apoderado de él, no tengo más remedio que publicarlo inmediatamente. En este libro no hay personajes ni eventos ficticios. La gente y los lugares son llamados con sus propios nombres. Si son identificados por sus iniciales en vez de sus nombres, es por consideraciones personales. Si no son nombrados en absoluto, es sólo porque la memoria humana ha fallado al preservar sus nombres. Pero todo tuvo lugar tal y como se describe aquí. Dedico este libro a todos los que no vivieron para contarlo, y que por favor me perdonen por no haberlo visto todo, por no recordar todo, y por no poder decirlo todo.»

El autor, premio Nobel desde 1970, fue expulsado de inmediato y sólo 20 años después (mayo de 1994) pudo regresar a la ya ex Unión Soviética, donde residió hasta su muerte el 3 de agosto de 2008.

Del grupo de Solzhenitsyn, todos recibieron 10 años menos él, condenado a ocho, y otro, condenado a cinco. En otra parte del libro cuenta de jueces que presumían en charlas jurídicas no de no haber absuelto a nadie, sino de no haber aplicado ni un atenuante. Lo condenaron a ocho años de trabajos forzados y le destinaron al campo de Novy Ierusalim (los monasterios ortodoxos fueron reconvertidos en centros de castigo). Llegó como un zek, o recluso; es decir, como alguien desposeído de derechos. En pocos días, dice, se convertiría en un auténtico zek: «Mentiroso, desconfiado, observador».

En esta obra, el escritor recoge aquella muda humanidad proscrita y humillada y la envuelve con el manto de su palabra clara, alejándose del mensaje típico del gobierno de aquella época.

 

 

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