Las Encamisadas de los Tercios Españoles

en

Las Encamisadas eran  incursiones nocturnas que realizaban los Tercios españoles contra las tropas enemigas usando sus camisas sobre la coraza para distinguirse entre los enemigos. 

El Tercio

Un tercio era una unidad militar del Ejército español durante la época de la Casa de Austria. Los tercios fueron famosos por su resistencia en el campo de batalla, formando la élite de las unidades militares disponibles para los reyes de España de la época. Los tercios fueron la pieza esencial de la hegemonía terrestre, y en ocasiones también marítima del Imperio español. El tercio es considerado el renacimiento de la infantería en el campo de batalla, comparable a las legiones romanas o las falanges de hoplitas macedónicas.

Los Tercios españoles fueron el primer ejército moderno europeo, entendiendo como tal un ejército formado por voluntarios profesionales, en lugar de las levas para una campaña y la contratación de mercenarios usadas típicamente en otros países europeos. El cuidado que se ponía en mantener en las unidades un alto número de «viejos soldados» (veteranos) y su formación profesional, junto a la particular personalidad que le imprimieron los orgullosos hidalgos de la baja nobleza que los nutrieron, es la base de que fueran la mejor infantería durante siglo y medio. Además, fueron los primeros en mezclar de forma eficiente las picas y las armas de fuego.

A partir de 1920 también reciben ese nombre las formaciones de tamaño regimental de la Legión Española, unidad profesional creada para combatir en las guerras coloniales del norte de África, y que se inspiraba en las gestas militares de los tercios históricos. La Legión Española también guarda ciertos parecidos con la Legión Extranjera del ejército francés.

La Encamisada

En táctica militar, una encamisada (a veces camisado o camisade, en su versión inglesa y francesa) es un ataque por sorpresa durante la noche o al amanecer, cuando se supone al enemigo dormido.

Originalmente, las acciones de los Tercios consistían en pequeñas escaramuzas en las que un número de efectivos reducido, en torno a 50, realizaban sabotajes y robos en los campamentos y posiciones enemigas. En las encamisadas el equipo de guerra se reducía al mínimo y se solía llevar sólo daga y espada, aunque algunos soldados portaban arcabuces y mosquetes; como única vestimenta se llevaba la camisa blanca, de ahí el nombre de encamisada.

Solía atacarse por la noche, cuando la tropa enemiga dormía, para poder degollar al mayor número posible de enemigos en silencio, inutilizar todo el armamento posible y, sólo al retirarse, incendiar los edificios, tiendas y usar las armas de fuego que se llevasen.

Esta acción se recrea fielmente en algunas de las aventuras del Capitán Alatriste de Arturo Pérez-Reverte, especialmente en el libro titulado El sol de Breda y su adaptación cinematográfica Alatriste; de hecho, la primera escena de esta película recrea una encamisada ambientada en Flandes en 1622, en la que unos cuantos soldados españoles atacan un campamento holandés para inutilizar la artillería enemiga y matar a algunos soldados holandeses.

Las Encamisadas más afamadas

  • El 9 de octubre de 1544, fuerzas al mando del Delfín que sería Enrique II de Francia asaltaron Boulogne en la noche, aunque el ataque resultaría infructuoso.
  • El 14 de octubre 1758, el general austriaco Leopold Josef Graf Daun sorprende y derrota al prusiano Federico II el Grande en la Batalla de Hochkirch, en el marco de la Guerra de los Siete Años.
  • El 26 de diciembre de 1776, el general George Washington, tras conducir su Ejército Continental a través del Río Delaware durante una tormentosa noche de Navidad, sorprende y obtiene una rápida victoria sobre fuerzas alemanas inferiores en número al servicio de la corona británica (hessianos) en la Batalla de Trenton.
  • El 2 de diciembre de 1805, las tropas del general Louis Nicolas Davout realizaron una destacada marcha nocturna desde las cercanías de Viena para llegar hasta el campo de batalla, contribuyendo a la increíble victoria napoleónica en Austerlitz.

 

Comentarios

comentarios