La Batalla de Paterna, Cuando el reino de León sometió a la Taifa de Valencia

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La Batalla de Paterna; En el año 1065, en plena reconquista, aconteció la victoria de las tropas del reino de León sobre las de la Taifa de Valencia, comandadas por sus respectivos reyes, Fernando I de León (1037-65) y Abd al-Malik ben Abd al-Aziz al-Mansur (1061-1064), en el transcurso del Sitio de Valencia (1065).

Fernando I de León

Fernando I de León, llamado «el Magno» o «el Grande» (c. 1016-León, 27 de diciembre de 1065), fue conde de Castilla desde 1029 y rey de León desde el año 1037 hasta su muerte, siendo ungido como tal el 22 de junio de 1038.

Era hijo de Sancho Garcés III de Pamplona, llamado «el Mayor», rey de Pamplona, y de Muniadona, hermana de García Sánchez de Castilla. Fue designado conde de Castilla en 1029, si bien no ejerció el gobierno efectivo hasta la muerte de su padre en 1035. Se convirtió en rey de León por su matrimonio con Sancha, hermana de su rey y señor, Bermudo III, contra el que se levantó en armas, el cual murió sin dejar descendencia luchando contra Fernando en la batalla de Tamarón.

Sus primeros dieciséis años de reinado los pasó resolviendo conflictos internos y reorganizando su reino. En 1054, las disputas fronterizas con su hermano García III de Pamplona se tornaron en guerra abierta. Las tropas leonesas dieron muerte al monarca navarro en la batalla de Atapuerca.

Llevó a cabo una enérgica actividad de Reconquista, tomando las plazas de Lamego (1057), Viseo (1058) y Coímbra (1064). Además sometió a varios de los reinos de taifas al pago de parias al reino leonés. Al morir dividió sus reinos entre sus hijos: al primogénito, Sancho, le correspondió el estado patrimonial de su padre, el condado de Castilla, elevado a categoría de reino, y las parias sobre el reino taifa de Zaragoza; a Alfonso, el favorito, le correspondió el Reino de León y el título imperial, así como los derechos sobre el reino taifa de Toledo; García recibió el Reino de Galicia, creado a tal efecto, y los derechos sobre los reinos taifas de Sevilla y Badajoz; a Urraca y a Elvira les correspondieron las ciudades de Zamora y Toro, respectivamente, también con título real, y unas rentas adecuadas.

 

Tradicionalmente se le ha considerado el primer rey de Castilla y fundador de la monarquía castellana, y muchos historiadores siguen manteniendo esta tesis. No obstante, parte de la historiografía más actual considera que Fernando no fue rey de Castilla y que el origen de este reino se sitúa a la muerte de este monarca, con la división de sus estados entre sus hijos y el legado de Castilla al primogénito Sancho con título real. En palabras de Gonzalo Martínez Diez:

Podemos y debemos afirmar con absoluta certeza el hecho de que Fernando nunca fue rey de Castilla, y que ésta nunca cambió su naturaleza de condado, subordinado al rey de León, para convertirse en un reino, hasta la muerte de Fernando I el año 1065.

Abd al-Aziz ibn Amir, el rey constructor

Abd al-Aziz ibn Abi Amir, rey de la Taifa de Valencia (Balansiya), entre 1021 y 1061.

Hijo de Abd al-Rahman Ibn Sanchuelo (llamado así por el parecido físico con su abuelo) y nieto, por lo tanto, también de Almanzor.

Cuando el califato omeya de Al-Ándalus se dividía en reinos independientes (taifas), Balansiya emergió como uno de los importantes, de la mano de su rey Abd al-Aziz, durante el reinado del cual, según Sanchis Guarner, esta taifa conoció el periodo de mayor esplendor. Las crónicas árabes de la época retratan los musulmanes valencianos como de:

Elegante aspecto y gente rica, que disponía en los sus casas de todos los enseres de lujo y de placer, y adquirían cualquier novedad exótica que apareciera

Sanchis Guarner

Tras la caída de Córdoba emigró a Zaragoza y finalmente fue aupado al poder de la taifa de Valencia por el régulo de la taifa de Tortosa, representante del poder amirí con una edad aproximada de 15 años y bajo su protección.

En su política exterior, pasó de tener una buena relación con los reyes de la taifa de Denia y Baleares a la hostilidad; en sus luchas pidió ayuda a los cristianos, (como nieto de Sancho II Abarca). Tuvo guerras contra la taifa de Almería, cuya población le llegó a nombrar rey, pero por poco tiempo, entre 1038 y 1044, aunque, finalmente, el gobernador nombrado por él se independizó.

Hacia la Batalla

En 1063 Fernando I de León envió a su hijo, el infante Sancho, en ayuda de su vasallo al-Muqtadir, rey taifa de Zaragoza, cuando la plaza de Graus se vio atacada (1063) por Ramiro I de Aragón, su hermanastro, que fue derrotado y muerto.

Posteriormente se produjo una matanza de cristianos, y al-Muqtadir dejó de pagar las parias, por lo que en 1065 el monarca leonés condujo una expedición de castigo al valle del Ebro, devastando sus tierras y sometiendo a al-Muqtadir a vasallaje. Tras este castigo, la expedición continuó hacia Valencia, gobernada por el amirí Abd al-Malik ben Abd al-Aziz al-Mansur, taifa que, probablemente, sólo quería reducir al vasallaje.

El sitio de Valencia y la batalla de Paterna

Tras poner sitio a la ciudad, los leoneses se encontraron con una enérgica defensa y la imposibilidad de tomar las murallas al asalto. Debido a ello, el rey Fernando decidió simular una retirada. Los valencianos, encorajinados, salieron en su persecución. Pero a la altura de Paterna, a 5 km de Valencia, en la orilla izquierda del Turia, los leoneses los acometieron por sorpresa. Totalmente desprevenidos, los valencianos sufrieron bajas muy elevadas, y su rey sólo pudo volver a la seguridad de los muros de Valencia gracias a la rapidez de su caballo.

El poeta Abu Ishaq al-Tarasuní relataba lo sucedido en estos términos:

Se habían puesto las cotas de malla de hierro mientras vosotros vestíais túnicas de seda cada cual más bella,… que feos resultaban ellos y qué hermosos vosotros si no hubiera sido por lo que pasó en Paterna.

Tras la batalla se inició nuevamente el sitio, pero al poco, Fernando I se sintió enfermo y ordenó la vuelta a León, donde falleció el 27 de diciembre de aquel año.

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