La Batalla de Tablada, el día que los hijos de Odín atacaron al emirato de Córdoba

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La batalla Tablada aconteció el 11 de noviembre de 844, enfrentó al emirato de córdoba con  las huestes de los piratas vikingos.

Abderramán II

Abderramán II (Toledo, octubre-noviembre de 792- Córdoba, 22 de septiembre de 852), hijo y sucesor de Alhakén I, fue el cuarto emir omeya de Córdoba desde el 25 de mayo de 822 hasta su muerte. Tenía treinta años de edad cuando accedió al trono y, como su padre y su abuelo, tuvo que reprimir las pretensiones al trono de su tío Abd Allah. Se entregó a la tarea de reorganizar administrativamente Al-Ándalus. Intentó presentar una imagen de moderación ante los mozárabes y los musulmanes sometidos a la férula de la aristocracia árabe. Consciente del poder e influencia de los alfaquíes, ordenó derribar el mercado de vinos de Secunda, cerca de la capital cordobesa, contrario a los preceptos del Corán. Luego, como concesión al populacho, crucificó al responsable de la política fiscal de su padre, un cristiano que las fuentes llaman Rabí.

La Batalla de Tablada

Durante la época musulmana alcanzó un gran desarrollo socioeconómico, de esta época se conservan numerosos vestigios como las torres de Olivares, Bollullos de la Mitación y Albaida del Aljarafe y numerosas mezquitas convertidas posteriormente en templos cristianos.

El Aljarafe es una comarca de gran riqueza agrícola que emerge entre los ríos Guadalquivir y su afluente el Guadiamar, y que es regada por varios arroyos.

La batalla Tablada (aljarafe, provincia de Sevilla) el 11 de noviembre de 844, enfrentó al emirato de córdoba con  las huestes de los piratas vikingos.

Mientras algunos grupos vikingos saqueaban las poblaciones costeras, Medina Sidonia y Cádiz entre otras, el grueso de la flota remontaba el Guadalquivir. Tras saquear Sevilla durante una semana, los vikingos siguieron internándose. Fue entonces cuando el emir, Abd al-Rahmán II, organizó un ejército para defender sus tierras. Según las crónicas musulmanas, la victoria árabe fue aplastante. Se dice que 30 naves fueron quemadas y cerca de veinte mil invasores perecieron (cifra exagerada, ya que la cifra real oscilaría entre los mil y los dos mil).
Después de la batalla, los supervivientes nórdicos saquearon Niebla y siguieron rumbo hacia la costa noroccidental de África.

 

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